viernes, 26 de mayo de 2017

Un rato con Eduardo Moga y sus secuaces



Un rato con Moga y sus secuaces.
Ayer presentaba Eduardo Moga su último poemario. Lo hizo en Laie reforzado por la presencia de dos secuaces.
Agustín Calvo y Alex Chico.
Acompañaba a su poemario otro libro formado por artículos de su blog Coronicas de Ingalaterra. A mi se me ocurre un chiste rápido. Visto que el aspecto de Moga es mucho más saludable desde la última vez que lo vi, no puedo dejar de decir que es un buen cambio Ingalaterra por En-gla-terra, para los no catalanes en tierra de bellota. Y hay que reconocer sin atisbos de malafolla a la que aludía Alex en su presentación que a Eduardo le sienta bien Extremadura.
Hablaron presentadores y presentado de el exilio de los exilios. Esa huída por necesidades del guión de las tierras patrias de la patria chica, por motivos políticos religiosos económicos y hasta de formación.
En este país unos se exiliaron por hambre, y se fue a conquistar mundos como lo fueron aquellos Cortés y Pizarro seguidos no de lejos Los Almagros, porque terminada la reconquista. Los reyes Católicos encontraron un pulmón para exportar milites que sobraban a tierras y territorios extra-peninsulares. Tal vez el primero fuese Gonzalo Fernandez de Córdoba al que se manda a Italia. Y puede que aun algo anterior lo fuese Boabdil el chico y su séquito. Boabdil aquel a quien su madre le dedicó ese ejemplo palmario de malafolla granaina con aquel llora como mujer lo que no supiste defender...
Porque la mamá de Boabdil; Aixa la Hurra, sería todo lo hurra que ustedes quieran pero de malafolla tenía un rato. Si no que le pregunten a Isabel de Solís.
Pero bueno, a los militarotes y conquistadores siguieron los judíos (sefardíes) los moriscos, los afrancesados, los liberales, algún carlista y los isabelinos, incluido Serrano que era ex-todo. Los republicanos de la Primera, los de la Segunda, por no contar aquellos a los cuales la corona envió a un destierro que es la peor forma de exilio.
Aunque exagero, la peor forma de exilio es la interior, es aquella en que uno se exilia de si mismo... sea por enfermedad o vejez uno claudica de sitios comunes de su día a día...
Dijo Agustín; que había oído comentar en algún medio, que dentro de veinte años seremos inmortales, que cuando se le preguntó a señor que defendía esa idea si seríamos inmortales a los ochenta años; respondió que no, que el hablaba de un proceso de rejuvenecimiento celular, que con cada reproducción la células ganaban juventud hacían encaje de bolillo con los telómeros y ya está nada de no envejecer ser inmarcesibles.
Visto así tiene su encanto, a mi me gustaría probar, es más ahora mismo firmo por una sesión inversa de esas, te imaginas lo maravilloso que puede ser que pasen años y años, y tu sigues conservando la inmadurez, conservando todas y cada una de tus incompetencias. Siendo tan desigual, tan anárquico caótico como hoy que bella acepción de viejo verde. Pero claro que ser un viejo sin madurez sin experiencia no se no se...
Hace que me pregunte a que he venido algo de lo que Moga trata en su libro pero eso eso es para tratarlo largo y tendido.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cuestión de Bolas PETANCA


He salido a visitar a los amigos. Los sábados, un grupo de senior del barrio, acuden a jugar a la petanca o al boliche como dice Juan el castellano, al que no le gusta usar galicismos ni otras palabras de esa laya a las que suele llamar barbarismos.

Juegan muchos fines de semana, y a mi me gusta mas verlos que jugar. Un juego entre mayores tiene la enjundia de las historias vividas.

Con Juan, ex-bancario suele competir Olegario “Olegari” que fue PAS en la universidad y con Luis factótum en una empresa de confección.

Los tres tienen un gran sentido del humor y los tres de alguna manera se sienten socialmente activos.
Luis es un soltero que no presenta ninguno de los rasgos habituales de solterón, viste con extrema corrección, sus pantalones y sus camisas parecen recién salidos de la plancha, yo diría que es el que mejor y más conjuntadamente viste de los cuatro.

Claro que el trabajo en el textil marca. Ahora da clases en un Casal ha reunido un grupo de vecinas y les está enseñando corte y costura. Les ha explicado como e hace un pantalón desde el tomar medidas hasta el patronaje y la costura. Olegari que es un zumbón siempre se mete con Luis. Y procura sacarlo de quicio para que marre sus tiros.

Parece ser que un día, yo no estaba, hubo un pique por no se que quítame allá esas bolas
La cuestión es que Olegario, que alguna vez se pasa en sus chanzas le dijo a Luis solterón con ánimo de molestar. Luis con toda dignidad le contestó: Pues tendrás que saber; que aún con toda mi soltería, soy de los cuatro el que mas se de culos de señora.
Olegario al que siempre se le van los ojos detrás de las ancas de cualquier mujer, se quedó estupefacto. Lo que aprovechó Luis para rematar, los conozco de todos los tipos y tamaños. Redondos, cilíndricos respingones y hasta flácidos ya querrías tu...

Y si ya hubiese querido Olegario, que marró todos los tiros aquella mañana, y es que el golpe de Luis había sido muy certero. Luego me confesó que había observado como se le iban los ojos detrás de las posaderas de unas damas que también jugaban a la petanca en la pista contigua. Por otra parte me dijo, pensé que era de algo de lo que podía presumir. A fin de cuentas el Ole (por Olegario) y Juan siempre están presumiendo de cosas. El uno de los millones que movía en su entidad bancaria. El otro que a fin de cuentas solo había sido bedel adscrito a la biblioteca de su facultad, presumía con cierta fatuidad de los doctores a los que había ayudado en sus tesis. Algo que en cierto modo era cierto, pues en tiempos, en que la informática no existía, Olegario era un as en aquello de localizar publicaciones especializadas.
Por lo tanto me dijo Luis, sabiendo de que pie cojeaba el Ole, se me ocurrió lo de las nalgas.
¿Pero tu? Pregunté con cierta desazón. Yo; Contestó él, fui entre otras cosas patronista escalador, a ver a quien encuentras con mayor experiencia y conocimiento de las curvas de una señora, también dijo riendo de como cargan los hombres...
Me costó unos segundos recordar que en el arte sartorial, cargar, es la forma de referirse a la disposición natural “del paquete” en el hombre, y su tendencia a desviarse a un lado.

Pero la cosa, no terminó allí, supongo que el Ole rencoroso y vengativo estuvo estudiando todo su saber hasta que cayó en a que se refería Luis.
Y hoy día pensado para su venganza, cuando este iba a lanzar le ha soltado:
Venga afina que tu sabes de nalgas y no te has comido una en la vida. Eres eres como un político de Iu nadie sabe tanto como ellos de gobernar pero nunca se han comido un rosco. La segunda, parte era una clara referencia al ideario político de Luis.

Pero no le valió, de nada se diría que Luis esperaba algo así desde hacía tiempo.

lunes, 8 de mayo de 2017

Cultura Prozac Criterio


Miro un mundo que dejo, y creo que es peor que el que recibí.
Apostamos por mayor incultura, por contenidos febles, por un saber derelicto.
A los jóvenes les privamos del arte, de la literatura. Es el segundo paso después abandonar la filosofía en la formación base.
Un maestro de hoy sabe menos que los que fueron mis maestros.
El saber, eso que llamamos comúnmente, cultura es el ladrillo de la persona, de la personalidad.
Apostamos por lo funcional, por la espuma del refresco. Lo trascendente no tiene trascendencia.
Todo el conocimiento es posible, nos hacen máquinas binarias si o no 1 ó 0. Todo es cognoscible menos el hombre, menos el conocimiento.
No se si el salto en conocimiento proporcionado por la tecnología es bueno, pero creo que no. Si perdemos la emoción que causa el David de Miguel Ángel, si no reímos con El Quijote, o temblamos con Otelo. Si perdemos la noción del disparate escolástico ese que quiere aprehender la esencia lo trascendente también perdemos nuestra esencia.
Como será El Olimpo de la informática, como serán las musas en aplicación para el móvil. Seguro que los grandes cerebros ya han visto la versión del Parnaso 3.0 para Android.
Ayer en una conocida tertulia de radio se hablaba del hedonismo, en algún momento de la felicidad en pastillas. Se nombró el Prozac, y una de las asistentes se quejaba del exceso de medicación. De la marea de ansiolíticos que nos baña. Pero a renglón seguido esta misma persona justificaba.
Claro que hay casos, hay determinadas personas que han perdido a un ser querido padre , madre hijos marido en circunstancias tan dolorosas que...
¡Qué si justifica el ansiolítico?
Y decía este disparate, con la naturalidad y la estupidez con que nos viste la industria farma. A ver señora perder un ser próximo, es algo extremadamente común al ser humano. Me temo que solo a los prematuros, a los abortos no se les muere nadie cercano.
Al resto de la humanidad lo corriente es que en su vida tenga varías pérdidas en ese terreno faltaría mas.
Mire señora El Duque de Gandía, Juana la Loca, o el mismo Pascal pasaron por momentos personalmente difíciles. Y no tenían Prozac.
La medicación con sustancias, debe hacerse por y para una patología no para una circunstancia. El disparate que anida en ese razonamiento es equivalente a:
Como estará usted expuesto a una infección le vamos a recetar ya una sobredosis de antibióticos.
Como pasa o pasará usted una vicisitud (sucesión de vivencias favorables y adversas) le vamos a suministrar soma [El soma de Un Mundo Feliz de Huxley] y tan contentos.
No, eso no es así, antes de dopar al individuo para que se sumerja en sus dramas, vamos a vacunarlo, a procurar que tenga capacidad para generar sus propios anticuerpos.
Y eso en esta vida solo se logra con cultura, aprendiendo a vivir las experiencias sabias en el arte. En la escultura pintura música o literaria, usted debe aprender a proyectar sus vivencias en la cultura, a ser uno en el campo plural. Cuando usted sepa hacer eso, la pérdida de un ser querido o de una situación social será una enfermedad pasajera como lo ha sido para el común de los mortales la mayoría de las veces.
La educación debe ser el método para que el educando adquiera criterio.

martes, 2 de mayo de 2017

Tomado de Feisbu.



LLega Pla de la librería de lance, son tomos con solera, algunos han tenido otros dueños, llevan dedicatoria...
Me hacen una encuesta sobre redes sociales. Los déspotas del dato no saben ya que hacer con sus big data. Plantean tener una base para diagnóstico de enfermedades, majaderos, gilipuertas, un enfermo necesita un médico no una base informatizada de dolencias.
Porque no dedican sus golosos beneficios a formar doctores donde se necesiten. A dotar hospitales, a paliar hambrunas.
Que pasa Tío Gilito que tienes tantos datos que ya no valen nada, eso se llama inflación del dato. Has atesorado tics de tus usuarios y ahora no tienes quien ponga una flor en tu tumba. Jódete Zucarito, yo me quedo acariciando mis libros viejos, pensando en los amigos y esperando mirar a los ojos a alguno de ellos, lo demás es alfalfa pienso para entretener el cuerpo, tenéis todos los datos del mundo y no tenéis ni un alma.

martes, 25 de abril de 2017

El regalo de San Jorge a la gitana tres rosas...


No me preguntéis, porque se o como conocí esto que cuento. Los que escribimos sabemos cosas porque nos documentamos, y también sabemos cosas porque son así.
La verdad de las cosas es algo que se adquiere como consecuencia de el roce continuo de la pluma en los dedos. Al interpretar el bisbiseo, con el cual, la misma pluma deja en su viaje por el papel unas manchas de tinta que tu lees.
Porque es magia; hay veces que imagino a Lope o a Cervantes, mojando la pluma en tinta cada pocas palabras, o sacando punta al cañón de una pluma de oca. Es cierto que recuerdo haber visto en el museo de Nápoles, unas plumas de metal procedentes de Pompeya. Cierto que los orfebres de la época ya eran capaces de hacer útiles -o tal vez joyas- mucho más estéticas que prácticas a la hora de emborronar pergaminos, papiros o aquello que puñetas usasen como papel.
Hoy, cuando mi papel y mi tinta, son solo manchas de luz, que un código binario, plasma en una pantalla. Aun presto atención al ruido, tan innecesario como inseparable de las pulsaciones en el teclado. Es el ruido de las musas, la certificación de que escribir es traer algo del más allá. Algo que trasciende mi duración y mi vida.

Pero vamos a la historia
Tani es una gitanilla de origen rumano o capadocio, quien sabe. Lo cierto es, que por esas cosas del destino y de su pueblo errante, hace años que vive en España. Tani ha salido con varias mujeres de su familia a vender rosas y...
Por algo es Sant Jordi, ella no sabe ni le importa mucho esa historia de payos. Le dijeron que Sant Jordi fue en rey de Aragón, que perdió una guerra contra los malos y perdió la corona el reino y las libertades pueblo. No entiende mucho como un pueblo puede perder la libertad si ha vivido siempre en el mismo sitio. La libertad para ella consiste en ir donde te apetece, sin tener que decirles a los guardias donde vives, sin carne ni padrón ni esas cosas de los payos. Pero bueno los payos son payos y ya está bien para ellos.

En realidad esto lo supe después, cuando ella me contó lo que le había pasado.

Pero pongamos un poco de orden. Bajaba yo de Bus 7 en las inmediaciones del Forum. Delante de mi iba un hombre mayor correctamente vestido y cuyos ademanes hacían pensar que había sido militar. Su compostura, y una cierta gallardía en sus movimientos hablaban de esa bizarría militar que los años no borran. Marchaba el hombre delante de mi y aprecié, como una de las gitanas mayores les indicaba a la jóvenes la presencia de un guiri a ver si le vendían unas rosas y lo engatusaban con algo más.
Tani fue la primera que llegó a su lado, y por lo que me sucedió a mi con el segundo grupo supongo que el diálogo sería mas o menos este:

¡Anda guapo compame una rosa pa tu muhe!
No tengo mujer.
Po pa tu hiha o pa tu novia...
No tengo hijas ni novia.
Pos dame la mano que te digo la guena ventura y va ha saca ma novia que un torero.

Mi segundo o tercer intento fue suficiente para quitarme de encima a esa tropilla. Pero mi compañero de viaje no tuvo tanta fortuna. Primero alcancé a ver como Tani tomaba la mano y miraba muy seria la palma. Después era el anciano el que señalaba la palma de la joven recorriendo surcos y colinas. Y hablaba, lo vi poner en la mano de la gitanilla un billete de diez euros, y tomar las tres rosas, que ella le ofrecía. Sacó un gran pañuelo blanco las metió dentro y las guardó no supe ver donde ni como desaparecieron.
Fue mas tarde cuando me volvía para mi casa; cuando tropecé con él otra vez, ahora de cara. El anciano militar, visto de frente no dejaba duda de su profesión. El moreno de su cara, su bigote y barba perfectamente recortados, un punto amarillo en bigote junto a la comisura de los labios, que hablaba de una pipa mantenida allí durante años completaron su imagen y unos ojos azul muy claro, profundos como un ibón de los de mi tierra confirmaban mi idea.
Creo que no hablamos o tal vez si y no lo recuerdo. Lo cierto es que su mirada me permitió asistir a la escena que se había desarrollado entre él y la Tani un rato antes.

Todo había empezado igual que conmigo:

¡Anda guapo compame una rosa pa tu muhe!
No tengo mujer.
Po pa tu hiha o pa tu novia...
No tengo hijas ni novia.
Pos dame la mano que te digo la guena ventura y va ha saca ma novia que un torero.

Pero a partir de allí... cuando Tani tomó la mano del hombre y le dio la vuelta encontró una palma lisa como un guante de látex.
Y no era que Tani no supiese inventar, no. Pero así frente a un mapa mudo, peor ante el mapa de un desierto no supo que decir.
Entonces el hombre tomó la palma de la niña entre las suyas y casi sin mirar dijo:
Te llamas Tani, eres la descendiente de un tal; Juan de Egipto Menor, al que en 1425 mi rey Alfonso V le dio salvoconducto para pasar por sus tierras cuando peregrinaba a Santiago.
Muchos de sus hijos fueron alcaldes y reyes de gitanos, y devotos fieles de Sara la Kali, su patrona. Tani recordó una oración casi un juego -Opacha opacha Sara Kali- gracias gracias Sara Kali madre de todos los gitanos ayúdame.
En veinticuatro horas era la segunda vez que invocaba a la patrona, y su mirada perdida y preocupada terminó la oración junto al desconocido. 

Acabada esta el hombre dijo, habrá un día que necesitarás las tres rosas en un pañuelo. Yo tomaré estas tres y te las guardaré hasta entonces. Pero tu se discreta...
¿Quien eres? Se atrevió a preguntar Tani.
Soy Jorge y no fui rey, soy alguien, que lleva años velando por las doncellas. Tani se calmó y su mirada de paz y confianza aun duraba cuando la volví a cruzar en la puerta del Forum.
No se como me enteré del resto pero Jorge San Jorge, me dijo: Ya ves siglos velando por las doncellas y resulta que muchas veces el dragón es un prejuicio racial un machismo estúpido.
Tardé a comprender a que se refería con los prejuicios machistas y las tres rosas del día de la boda... cuando lo comprendí volví a buscar al hombre, aquel de hechuras militares, de cuidado bigote y barba blanca. Pero no lo supe ver, y eso que ante mi vista se extendía toda La Diagonal todas las calles que limitan el centro comercial pero no definitivamente el Centurión Jorge ya no estaba allí.
Tani si me miró con unos ojos pícaros como de cómplice, ayer Manue  bueno tu ya sabes un momento flojo y...
Pero San Jorge es un caballero y Sara Kali la amiga de María de Magdala también estaba allí...