miércoles, 28 de abril de 2010

Al aire del sobaco

Blogpost me rechaza la identidad así que lo pego aquí.

Mal vamos. Vamos de mal en peor. Hemos dado el gobierno del país a una caterva  de desvergonzados. No creo que entre todos los que se dedican a la política en España gobiernos autonómicos incluidos, se puedan contar mas de 5 estadistas. Si miramos en la historia personal del Señor Presidente de Gobierno, es un licenciado en derecho, que una vez obtenida la licenciatura fue contratado por La Universidad para dar clase. No se sabe que nunca haya pisado un tribunal, ni presentado un alegato ni defendido un cliente.
Por su parte el jefe de la oposición, es un funcionario publico, registrador. El oficio de registrador se ejerce después de ganar una oposición demostrando, un conocimiento profundo de la ley de la propiedad, su trabajo solo consiste el mantenimiento y elaboración de un archivo donde constan bienes o situación de las empresas.
Para ninguna de las dos ocupaciones hace falta especial inteligencia, las dos se pueden desempeñar dignamente con una memoria regular.
Con ese bagaje exiguo. Se le lanza a dirigir los destinos de un país. Esto es suicida. Se puede alegar que los dos trabajan con equipos cualificados de economistas ingenieros médicos sociólogos y toda la amplia caterva de profesionales que se quiera añadir. Pero la pregunta que hay que hacerse es si son capaces de entender cual es el problema, cuales son las posibles soluciones y si tienen la prudencia necesaria para tomarlas. La bochornosa conducta de estos niños mimados, ha llegado a extremos de un infantilismo y una inmadurez que no resiste el menor examen. Así los políticos de la autonomía catalana en su pataleta de inmaduros adolescentes deciden que lo que ha votado el pueblo ya no debe  ser objeto de control judicial. Y una vez pronunciada esa estupidez siguen en sus poltronas tan ufanos. Yo le pregunto: ¿ Y si mañana el clamor popular decide lincharlos a ustedes? A quien pedirán amparo. En economía sucede algo parecido. Cuando en el anterior etapa el ministro de Economía se jactaba en el parlamento del excedente de las cuentas del estado. El señor Rodriguez Zapatero le contestó que si el mandaba algún día eso de existir superávit no se daría. Y se quedó tan ancho, y lo que es peor nunca nadie le dijo que lo que encerraban sus palabras era una sandez. Que se puede usar en un mitin pero no en un gobierno. Porque el señor Zp demuestra desconocer la estructura económica de los estados modernos su financiación y su mecánica.
Los estados para atender sus gastos y las políticas de los distintos gobiernos necesitan dinero. Este dinero se obtiene en el mercado de capitales pagando un interés sobre el préstamo, que se devuelve con lo que el estado percibe por los impuestos sobre las actividades de los ciudadanos. Es decir si no hay actividad no ha impuestos y no se puede pagar la deuda así de sencillo. Pues bien el señor Rodríguez Zapatero después de decir esta solemne majadería no solo no reflexiona y se avergüenza. Sino que es aplaudido por su partido y se le premia con el gobierno. Cuando la realidad es que solo la idea de no generar reservas, de no obtener auto-financiación por parte del estado, invalida la praxis política del que la mantiene, y pone serias dudas sobre la capacidad y recto juicio de quien las enuncia.

Por una salida a la crisis el señor Rodríguez Zapatero debe dimitir.
Darío
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