martes, 24 de septiembre de 2013

Buscando mis raíces



Han sido unos días por tierras del "Mestro" Gusta ver aquellos lugares que José refleja en su Cuaderno Gris. Aunque todo el pueblo catalán fuera analfabeto. Hay días que uno llegaría a creerlo con poco esfuerzo. Bastaría la presencia de Pla para redimirlo.

He ido a Pals en busca de aquel "arroz amargo" nada que ver con la peli porque aquí al pueblo lo cortejan con cadenas mientras esquilman sus derechos.

Pues eso el Padre de Pla perdió parte de su patrimonio en el cultivo de arroz, y José sin la ayuda de casa se tiró a escribir, como Dios, como los ángeles, Pla es poeta en prosa y el Ampurdán un libro, donde Pla lee las hojas de la vida.

Una vuelta por Figueras en busca de la casa de la abuela, cuya madre, cosas de la vida, había nacido en El Poplenou, cierro el círculo.

Era el jueves de la semana pasada, cuando yo que paseaba entre las tumbas del Cementerio del Poplenou, noté, que allí están, los osarios, ordenados por años, de los muchos fallecidos en Barcelona. También por pestes y epidemias, por ejemplo la fiebre amarilla del 1821.
Imagina, sin saberlo paseando sobre los huesos de mis ancestros.  Un cementerio romántico donde la muerte se hace o pretende hacerse arte. Como llegaron allí aquellos cuerpos tal vez en "El Matiner" coche fúnebre colectivo que se contrataba en el ayuntamiento  seis reales. No creo que ninguno gozase de un entierro de seis duros.

En fin un paseo por la vida y la muerte, un restaurante con fideua, plato importado, con una buen Mar y Montaña (media langosta con un cuarto de pollo) en fin las anchoas de la Escala y arroz ampurdanés aprovechando los primeros robellones (congelados) a ver si mañana llueve...
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