martes, 11 de noviembre de 2014

La nueva cita con Pablo me tuvo ocupado bastante tiempo. Para ser exacto diré que estuve pre-ocupado.

Generalmente un encuentro didáctico, no me preocupa mucho. Un encuentro de ese tipo es un encuentro aséptico. A diferencia de los que mantuve con Laura, en los cuales hube de compartir con ella vivencias y esperanzas. Por decirlo en román paladino con Laura debía mojarme.

A Pablo solo le suministro unas pautas de pensamiento, y vigilar en la distancia el uso.
Usar técnicas del pensamiento centauro no implica responsabilidad alguna por parte de enseñante. Nuestro pensamiento esta fundamentado en la libertad. Por ello las consecuencias a las que llegue la persona no nos preocupan. Pretendemos hacerlo mas rico intelectualmente hablando. No importa si como consecuencia se aleja más de lo cierto.
Por el contrario, con los miembros señalados para integrase en nuestro grupo pedimos una comunión de la experiencia. Recuerdan aquello del credo “la comunión de los santos” pues eso es una creencia centaura, que apareció allí sin que sepamos muy bien como y porque.
Nuestra forma de ordenar el conocimiento, tiende a romper la cadena lógica. En el hombre una cadena lógica se suele representar por una sucesión de silogismos. Y es independiente de que estos estén correctamente planteados.

La razón humana es semejante, a un individuo que de noche y sin luz recorre su casa. Suponemos que el sujeto posee un plano ideal, sabe donde se hallan las puertas en relación con los muebles... ese plano que hizo con la vista es interpretado por el tacto. Las manos y los pies se mueven en un campo experimentado, pero hay una sucesión lógica. Si encontramos una puerta las manos buscan la manija. Los grifos, están sobre la pila. Los interruptores de luz, junto a la entrada y si esto es una silla la mesa estará cerca.
Nos movemos razonablemente bien y hasta lo expresamos con el refrán de mas sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. Aunque podría cambiar loco por ciego, y la explicación ganaría calidad.

¡Práctico? Mucho, pero ese es el problema, tenemos la mente condicionada a una forma de pensar, a una lógica aprendida en sociedad y practicada hasta el hartazgo, yo la llamo la mente tópica.

La mente tópica, es fruto de la educación y de la pereza, la educación hay que interpretarla aquí como un sistema de adiestramiento, la pereza es una forma de ahorrar energía mental, y tal vez en su momento un tesoro para la supervivencia. Aun es fácil, notar como la presencia de algo que consideramos como peligroso nos hace erizar el vello. Confundir un bulto con un animal potencialmente peligroso una araña, confundir una cuerda con una serpiente, o imaginar que un montón de hojas son una rata y desencadenar una reacción de miedo.
Pero el peligro reside en tomar por inocuo lo que no es. Por eso los depredadores se mimetizan, para poder acercarse hasta el momento de desencadenar el ataque letal.
Bien creo que me estoy alejando del tema central o por lo menos lo parece. Lo cierto es que nuestro pensamiento usa atajos aprendidos para sacar conclusiones que son ciertas y válidas dentro de un campo.
Pero nuestra forma de pensar elimina, por economía, muchos datos de la realidad, que tenidos en cuenta pueden llevarnos a puntos de vista sorprendentes.

Pablo se movió bien con La Biblia, la idea de ver el lenguaje como generador de cultura y la confusión de lenguas, La Babel, como un diferenciador cultural es un paso muy loable en su desarrollo. Supongo que sin hablar idiomas habrá llegado a la conclusión que el lenguaje del sindicalista, es decir su cultura no es intercambiable con el del político o la del financiero.

Pero mañana es le día que tengo entrevista con él veremos como ha trabajado la fábula de la cigarra y la hormiga. ¿Qué conclusiones habrá sacado de la pereza del caracol?
En fin eso es de mañana, algo que yo estoy intentando prever a partir de mi experiencia. Algo parecido a cuando me muevo a oscuras por mi casa.

Le vi venir, subía la cuesta que lleva al altozano donde yo le esperaba. Saludó con un camarada, que tuvo la virtud de ponerme en guardia. ¡Vaya! Ya estaba otra vez urdiendo un ataque de hermandad. Ya sabéis fraternidad y solidaridad. A mi, que he sido toda mi vida lobo estepario, ya me entienden poco comunicativo o poco social.

Comenzó una exposición clara sobre la imposibilidad de la fábula. La cigarra y la hormiga no tienen el mismo régimen alimentario. La cigarra vegetariana pura se nutre de savia, la hormiga con muchas especies es omnívora, hasta carroñera. La hormiga es social disciplinada y hasta se podría decir que en realidad el animal es el hormiguero. La cigarra parece más diletante incluso poeta. Esperaba que comprendiera el abismo que une a su especie y la mía. Curioso lo de un abismo que une, pero es así es un abismo en el cual el y yo estaremos separados, casi enfrentados, por la misma distancia. Y sin embargo, la vorágine de la vida nos hace pasar por los mismos escenarios.
Se dará cuenta que no vemos nunca lo mismo.
Así que...
-Nada las fábulas son cargas de moralina burguesa..
-¿Burguesa?
-Bueno de la oligarquía. Son cuentos para educar niños en el sistema y os hay inmorales. Por ejemplo aquello en que la inteligencia o la astucia domina.
O esos otros donde la esencia domina, por ejemplo esa fábula del labrador que recoge a una víbora y la guarda en su seno...
-Si lo recuerdo, en el la víbora se comporta como lo que es termina picando a su salvador.
-Ese, entonces según tu se puede reeducar a la víbora. Dije con un acento preñado de mala intención.
- Claro se puede reeducar en el comunismo, en el nacionalismo. Hacer que todos adquieran la forma recta de pensar.
-Ya ya claro, las depuraciones y la reeducación.
-Cierto el hombre debe cumplir el fin social para el que está creado y eso se aprende.
-Cierto debe ser el estado el que vele por las conductas y pensamientos. Añadí.
- Eso es la autoridad emanada de todos, y depositada en el gobierno debe guiar los pasos del hombre.
-Ya si supongo que es así, ¿pero cómo se vigila que el poder no se corrompa no se desvíe?
-Ah eso no tiene importancia el poder absoluto corrompe, por eso buscamos el estado asambleario. El consenso y la comunidad. Entonces poco a poco generación sobre generación avanzaremos hacia el paraíso social.

Decidí que ya tenía suficiente, tendría que romper mi relación con Pablo simplemente eramos antagonistas en todo. Pero decidí jugar la última baza.
-Bien ¿Qué tal si buscamos tema de meditación nuevo?
-¡Oh! Vale, cada vez me siento más a gusto pensando.
-¿Sabes qué es el Marketing?
-Si eso de los estudios de mercado que hacen los americanos ¿no?
-No exactamente, el marketing es el arte de vender lo que el cliente cree que compra.
-Repite por favor.
Si el marketing es la técnica por la cual se vende tanto una idea como un producto no por su esencia, sino por lo que el que lo adquiere cree que es.
-Ah ya eso de los yogures que bajan el colesterol y aportan bacterias buenas.
-Si eso mas o menos, no verás a ningún médico que anuncie esas cosas.
-Ya si ya veo actores cocineros y seleccionadores de fútbol... ¿Entonces el yogur?
- No no eso es lo de menos, lo importante, es lo que la gente cree que compra. Un cuadro, una novela, un edificio de Calatrava, una obra de arte una ideología. También en el mundo de las ideas... ¿comprendes? Asintió levemente con la cabeza. Lo vi hundirse, si es eso no es americano es fenicio como poco. Aquí hay un pueblo el catalán que ha sido experto comerciante. Puedes empezar a pensar en ello.
Comprendí que había roto su mente, su mirada se abismó. Sus ojos parecían buscar un asidero. Pero no lo hay, una cosa es lo que yo os vendo, otra muy distinta lo que vosotros creéis comprar.
Yo vendo una conducta, y los demás compran una ideología. Yo vendo una idea y los que compran creen que es una herramienta.
Al final me ha mirado con cara de loco, de ido, creo que he perdido un alumno (de eso se trataba)
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