lunes, 2 de noviembre de 2015

Un libro a la fuga II

Lo ha vuelto a hacer, estaba yo poniéndome los zapatos cuando lo he visto. Escondido entre el calzado de verano. Allí estaba el libro, ha visto que lo veía y ha intentado huir pero he sido rápido y diestro y con una bota de montaña he terminado con su fuga.
Ha quedado abierto innoblemente abierto de hojas y mi bota lo aprisionaba contra la jamba de la puerta el quicial que llaman.
Lo he tomado con mano trémula, la suela de mi bota quedará para siempre impresa en las páginas 180 181 de la obra.
Supongo que ya suponéis que hablo del libro de Fernández Mallo Agustín mor mas señas.
He leído un poco al azar
Era ella, de espaldas, dirigiéndose a la habitación del fondo al tiempo que se bajaba la faja y las bragas …/... el sol rasante …/... y tras atravesar el cristal …/... bañaba el cuerpo …/... para colarse entre el hueco desparramado de la entrepierna. Entonces le cegó una estrella púrpura de cinco puntas hermosísima, magnética parpadeante en la penumbra del ano de aquella mujer. (Agustín Fernández Mallo Ya nadie se llamará como yo ISBN: 978-84-322-25O8-6) [Me acojo al derecho de cita]

He vuelto con el libro entre la manos al anaquel en que lo dejé aprisionado. Me he llenado de estupor el libro seguía allí entre Las Clavículas y el grimorio. Y es que Agustín Fernández es Físico ya se sabe uno de esos seres raros que se inventan mundos matemáticos a la velocidad de la luz y viceversa. Yo tengo ahora como el electrón en dos rendijas dos libros o como el Gato de Schrödinger un animal que está vivo y muerto al mismo tiempo. Un libro preso de otros libros de magia y el mismo libro con la marca de mi bota entre sus hojas.
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