domingo, 27 de junio de 2010

El Camino

En el anterior post había dejado la religión cristiana es sus primeros años de triunfo. El edicto de Milán en el año 313 supuso el fin de las persecuciones, y el primer concilio de Nicea en el año 325.

Para esas fechas la religión cristiana se supone que ya era practicada por unos 7 u 8 millones de personas dentro de un Imperio con una población de unos 50 millones.

Para ese tiempo ya existían comunidades cristianas fundadas a la luz del evangelio donde la predicación y los judíos en diáspora habían llegado. Podemos suponer que de la misma manera que las diferentes poblaciones judías tendían entre si vínculos comerciales y familiares.

Las comunidades cristianas, fruto de la predicación del evangelio, mantuvieron entre ellas las mismas relaciones. Las epístolas de Pablo de Tarso demuestran la existencia de esos núcleos.

El panorama religioso y cultural del Imperio Romano era plural, por lo que los nuevos adeptos llegaban o practicaban otras religiones y creencias. En primer lugar el cristianismo tiene que decidir si es una religión para judíos para el pueblo escogido o también para los gentiles, en segundo lugar hay que ver que se conserva de la religión mosaica. Según el evangelio Jesús no ataca las antiguas escrituras, solo a los sacerdotes que exageran y desvirtúan el culto. Por lo que sabemos en la religión de los hebreos ya había distintas corrientes el evangelio señala dos Saduceos (hoy meapilas) estrictos en el cumplimiento hasta la estupidez. Fariseos amigos de la forma y el rito pero incumplidores de la ley.

A parte de ellos Esenios Terapeutas Zelotas tenían diferentes conceptos de la religión.

A todo ello hay que añadir, las contaminaciones por proximidad Persia Siria Egipto Grecia y Roma habían dejado su impronta en Jerusalem. Todo ello en el entorno de una sistema teocrático donde el sacerdote es a menudo juez.

Es evidente que la nueva religión estará expuesta a corrientes de pensamiento y conductas que probablemente serán contrarias al espíritu cristiano. Cabría destacar las posibles contaminaciones de las religiones mistéricas. Son las religiones secretas, en cuanto a rito o doctrina. A lo largo de la historia de la cultura humana han sido muchas las

religiones de este tipo. Y muchos son aun los sistemas intelectuales y morales que tienen un cierto halo de misterio. Masones Rosacruces Templarios Alquimistas, Magos, ya en nuestra era.

Mitraísmo, Orfismo, misterios Eleusinos, Báquicos, Pitagóricos, Platónicos, y como no el Gnosticismo y una caterva de magos adivinos demiurgos brujos que poblaba el imperio romano mas las religiones Druidistas, las creencias de los pueblos bárbaros y la brujería como conjunto de creencias populares. Son el caldo de cultivo en que creció la doctrina cristiana.

La tendencia del hombre al misterio, a creer en lo arcano y misterioso es la sombra que la luz del racionalismo no ha borrado aun. Y Muchas de ellas impregnaron el camino de Santiago por no decir que lo impulsaron y desarrollaron.

El camino, se ha de hacer con luz mucha luz, para separar lo que corresponde a cada una de ellas y sin embargo el Camino, esa idea que ha puesto en marcha a miles de millones de peregrinos desde los albores de nuestra cultura es la suma de todos ellos.

Los iré relatando.

Darío
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