lunes, 9 de julio de 2012

Anteayer

Días atrás, dormía aún, con un alhamar. Precaución necesaria para las alboradas norteñas.
Hoy el rescoldo de un sol levantino, me hace añorar aquellas mañanas frias. La llegada de los barcos de pesca, que después de su faena. El recolectar un noctívago palangre. Se acercaban a puerto, subastando a bordo, alotando, el magro resultado.
Ver a los pescadores, con las redes como orarios, preparar la nueva singladura.
Enjarciar, entre el olor inconfundible de las algas y un áspero olor de diesel mazut, las bocinas, La Cruz Roja del Mar, esa otra virgen del Carmen, que vela por los hijos de la mar...

El cafetín del puerto, un aguardiente un café y otro sueño.
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