jueves, 14 de enero de 2016

El rapaciño de la Bescansa.

Carolina Bescansa

Estos días ha tenido protagonismo la imagen de la señora Bescansa Doña Carolina por mas señas con su churumbel en El Congreso.
Como un coro de la claque han aparecido mis amigas feminoides ensalzando la proeza. Y es que la estupidez no tiene ni límite ni precio.
Muchos muchas han loado el gesto como una afirmación de personalidad, maternidad y reivindicación femenina.
Es eso mujeres y hombres iguales ante el trabajo la ley y el derecho, y me serviré de eso de ese deseo de igualdad para demostrar lo mentecato y majadero del acto de Doña Carolina (ilustrísima señora por cierto) porque veamos ¿se imaginan ustedes? A D. Mariano Rajoy, a Don Pedro Sánchez o al muy ilustre Don Pablo Iglesias acudiendo al congreso; como quien va a misa de infantes. y cambiando el dodotis de su rorro en el escaño.
Seguro que todos los progres gritaban... Seguro que loa aullidos eran perceptibles en Leganés. Pues lo que ha hecho la excelentísima Señora Bescansa está está en el mismo rango de despropósitos.
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