miércoles, 1 de mayo de 2013

El Pete



Mire uste don Manue, que yo soy de los tiempos del superocho y del las Kodak Instant.
El que así hablaba era el Pete, pete pa los amigos; peteneras pal resto del persona.
Pete es un filósofo de tablao que lo mismo se marca una farruca que un tanguillo pero lo suyo es salirse por peteneras, de ahí el mote.
Amigo de Korsakoff con efe terminó sus días con ese eterno vuelo del moscardón que les oscurece la memoria a sus adictos.
Pues bueno decía que el Pete siempre me argumentaba, que él era de los tiempos de la Instamatic, de cuando las fotos se hacían fuera.
¡Que es eso de hacer fotos con un teléfono y mandarlas por el mundo alante! Asin pa que se sepa, quemos comido en un restauran de tronío. O que hemos salido con la Pepa.
Mire don Manue yo y salido con hembras ¡uf que hembras!  Pero entonses a la hembras se les hasia una copliya o se floreaba un tiento con la guitarra a su vera.
Yo soy antiguo señor de cuando en los restaurantes se comía... se comía de cubierto o de menú, pero dos platos pan y postre. Y no esas majaderías de decisiete hostietas que ni te enteras.
Pos eso don Manue que yo zoy antiguo de cuando el pan era pan y el vino de la cosecha.
Y ya ve al pan lo llaman baguete al vino cupage a secas comer ya no se come se picotea y las hembras que le voy a decir yo de las hembras que uste no sepa.  

lunes, 29 de abril de 2013

Xinzo de Limia



Dicen que había un llano al pie de la montaña donde llegaban turbulentas, las aguas del recuerdo. Dicen también que en ese llano,  tal como cambia la vida de los hombres, cambiaba el curso y nombre de ese río. Dicen, que a partir de la cascada era llamado Lete, o mejor Leteo.

Y cuenta la leyenda, que un trago de sus aguas, producía una amnesia tan radical y tan profunda; que las almas que allí bebían olvidaban todo, perdían todo rastro de memoria.

También dicen, que en Galicia hay, junto a la frontera portuguesa, un curso de agua, El Limia que tiene idénticas propiedades que aquel viejo Leteo.

Algo de cierto debe haber en ese mito, que solo Décimo Junio Bruto se atrevió a afrontar.  Sus soldados no querían cruzarlo por miedo. Él lo cruzó y desde la otra orilla llamó a sus hombres uno por uno y por su nombre. Lo que dejó probado que no se perdía la memoria por cruzarlo.

Dos veces he accedido a Galicia por Ourense. Por el camino que lleva desde Zamora y pasa por cerca del Lago de Sanabria. Es una ruta montaraz y no frecuentada por los turistas, por lo menos no por esa especie Turis Estuarensis que suele llegar del centro y parasitar la costa gallega. Mi destino suele ser Santo Estevo algo más al norte de Xinzo de Limia el pueblo y lugar donde debió ocurrir este hecho.

Pero resumiendo. Lo que Décimo Julio no sabía, es que por ese hecho y la posterior toma de Galicia sería apodado Galaico. Ahora lo recordamos como; Décimo Junio Bruto Galaico. Esa era la maldición del río, nadie que lo cruce, puede dejar de sentirse galego. Yo doy fe de ello.  

domingo, 28 de abril de 2013

Cae la lluvia



Llueve, ante mi un magnolio, las gotas resbalan con languidez sobre sus grandes hojas.

De vez en cuando, un ápice se inclina y deja correr en un goteo largo, casi un chorro, el agua que ha ido acumulando en su superficie.

Apuntan las primeras flores. La magnolia es una flor breve, si la cortas dura horas en el árbol solo un par de días.

Podría inventar un texto al estilo del  señor de la montaña, el árbol ha trabajado toda su vida para hacer esa rama. La rama lo ha hecho todo un año para dar en su extremo una flor fugaz efímera.
Y si la fecundan, dará un fruto seco negruzco con semillas intensamente rojas. Las semillas hay veces que caen al suelo colgando tras un hilillo de baba, gomosa como tela de araña.

Podría  hacer un símil con la fruta del magnolio, como una gota de sangre que al suelo regresa esperando de la humedad y cobijo de la madre tierra desarrollar la vida del mañana.

Caerá en el suelo, un entierro breve, allí la están esperando un ejército de larvas dispuestas a que sea su pitanza.

A corta distancia, los mirlos, vigilan a unos y a otras, larvas frutas y semillas son la materia prima del "potito" que hace crecer su casta.

Cae la lluvia mansa, salta de hoja en hoja, y el dulce seguir de su fluido, he visto un capítulo de libro de la vida.

Cae el agua la vida pasa.

sábado, 27 de abril de 2013

El Quijote Imaginario



Y sábete amigo Sancho, que por más que trujeren en jaula como se lleva al loco peligroso.


Nunca mi cabeza fue más clara, mi juicio más recto, y mi decir más cierto.
Corrí los campos de Castilla, ofreciendo mi brazo a la justicia, protegiendo al débil desfaciendo entuertos.  Tiempos vendrán, que llamaran quijotes a los que como yo solo amen la virtud. 
Tiempos vendrán en que los necios, gobernarán los  asuntos del reino, y serán motejados de quijotes los hombres buenos. 


El Quijote imaginario cápitulo LXII
 
Y esos que ves al frente, amigo Sancho, ese bosque de robles, fueron en su día ejercito de nobles, listos para la guerra.

Todos caballeros cabales y esforzados. Pero el malandrín de un nigromante los conjuró crecieron es sus piernas aulagas y zarzas aherrojaron sus fuertes brazos. Hasta que el mago tuvo tiempo uno a uno transformarlos.
Dicen que de el conjuro que les lanzó el mago, aun circulan en coplas las últimas estrofas
sacadas de un grimorio centenario. Y dicen:
Prejuicios nazcan de vuestras cabezas, y embaracen vuestros pies y vuestros brazos. -Aquí iba la expresión cabalística- que obraba el prodigio.  
El resultado ya se ve, un bosque tupido impenetrable que ni siquiera es habitado por los gamos.
El Quijote imaginario cápitulo LXII

Y esos que ves al frente amigo Sancho, ese bosque de robles, fueron en su día ejercito de nobles, listos para la guerra.
Todos caballeros cabales y esforzados. Pero el malandrín de un nigromante los conjuró crecieron es sus piernas aulagas y zarzas aherrojaron sus fuertes brazos. Hasta que el mago tuvo tiempo uno a uno transformarlos.
Dicen que de el conjuro que les lanzó el mago, aun circulan en coplas las últimas estrofas
sacadas de un grimorio centenario. Y dicen:
Prejuicios nazcan de vuestras cabezas, y embaracen vuestros pies y vuestros brazos. -Aquí iba la expresión cabalística- que obraba el prodigio.  
El resultado ya se ve, un bosque tupido impenetrable que ni siquiera es habitado por los gamos.
El Quijote imaginario cápitulo LXIV