jueves, 21 de abril de 2016

Benachupar


Con el tiempo, Benachupar se hizo con todos los resortes del partido. Cuando presidía la corriente interna de los casiquesíes, o rama posibilista, nadie hubiera dado un chavo por él.
Pero cada pequeña parcela de poder a la que accedía era utilizada sin escrúpulo para potenciar su nueva rama ideológica.
Los Benachupar (literalmente los hijos del cohecho) fueron a puro sobres, comprando voluntades, lubricando conciencias urdiendo entuertos.
Cuando alcanzaron el zenit ya no quedaba títere con cabeza, la honradez había pedido el exilio y la decencia permanecía oculta en algunos juzgados de tercera fila.
Todo se construía sobre el apaño y el contubernio, al final todo el organismo social había sido invadido, era una infección generalizada, y hasta los anticuerpos llamados a defender la moral y el orden venían con un perfil de corruptela avanzada que terminó por hacer crónico aquel estado de cosas.
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