domingo, 5 de agosto de 2012

Insubordible


Erase un burrel nacido en el pojolondrón comarcano. En aquel tiempo el gobierno chemecaba entre estrumpido entre las felicuas de una deuda trotona avocado a
en la mendicatez.
Los pasados onirismos y epicúeros fastos habían llevado a la actual situación

Los nativos de aquel pojolondrón siempre se habían distinguido por actuar como infecciones oportunistas. Sea por fas o por nefas los pojolondrianos siempre se creyeron amos de la situación cuando la realidad es que eran siervos.
De manera tacita, se sabía que todo burrel pojolondriano estaba obeso por poner su capital al servicio de la corte. El estado, independientemente de la ideología de los miembros en el gobierno, tenía asumida que la codicia de los burreles les llevaba a producir bienes para la nación que les eran retribuidos en falsomoney y de los que les eran recortados los impositos.
Pues bien este burrel iluminado quiso un día administrar sus candueles convencido de que tenía derecho a ello. Y nunca se dio cuenta que con este condongueo batiburriano lo único que conseguía era comerse el rabo como las pescadillas al pojolondrón plato que desde entonces cotizó alto en la gastronomía ubitacea.
Y allí fue llanto y el crujir de legañas. Bueno se me hace tarde luego sigo...
Darío 
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