lunes, 13 de junio de 2016

La Gracinia Cambogia


Hoy he ido de busca por los herbolarios de la zona en que vivo.
Estaba interesado en ver las distintas presentaciones de la garcinia.
Ese milagro de las dietas de adelgazamiento.
Entre la red y las tiendas tradicionales he encontrado su buena docena de productos, todos con el mismo principio activo, HCA (ácido hidroxicítrico) contenido en la cáscara seca de la Garcinia Cambogia.

He podido constatar que el producto funciona muy bien, un farmacéutico o un bioquímico no hubieran acertado con una formulación de tan excelentes propiedades.

De la Garcinia hay suficiente literatura en la red como para que yo hable aquí de ella.
Lo que si me ha llamado la atención ha sido las nuevas tiendas de heboristería. Muchas de ellas son franquicias montadas para la venta de elaboraciones de un solo laboratorio.
Parece que aquello del pastor, o del payés experto; que cogía las hierbas silvestres del monte, en su punto y sazón. Algunas siempre bajo el influjo de la luna llena y nunca en noche sin luna, parece que pasó a la historia.
Hoy los cestos de hierba seca que solo un experto identificaba, y que manos sabias mezclaban para hacer infusiones o tinturas está pasado de moda.
Las tiendas también ofrecen cosmética natural, flores de bach, terapia reiki, medicina ayurvédica, tibetana, o china. Relajación y cultura. Vamos que entra uno a por un poco de cáscara sagrada, por aquello de limpiar el colon, y si se descuida sala con un billete para un viaje a Nepal.
¡No lo creéis? No hay que más que preguntarle a oráculo Google y veréis los resultados.
Los buscadores se han hecho la herramienta de venta mas versátil. Tanto si buscas regaliz como mojama de canguro el amigo Go te lleva allá donde se encuentre.
Por cierto sabías que en Catalunya hay un restaurante que sirve huevos fritos de avestruz, con... bueno chorizo aquí también nos sobra.
Por cierto que en una de las tiendas “hi havia un per on” negroide y brasileño que hacía dudar al mas recto de los heterosexuales. Abundoso en todo, y con un candongo...
Y para poco más dio la escapada matutina, quemar unas calorías, contar sin candonguear que para ciertas venturas mejor dejarlas pasar...
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