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domingo, 18 de septiembre de 2016

Edificios Públicos y su Nombre.





Veo con pesar, cómo la falta de gobierno, nos afecta en lo insólito. Cuando hay gobierno los próceres se crecen y el pueblo agradecido les dedica calles y avenidas, templos del saber como universidades. A este honor también tiene acceso el pueblo llano, y hay Universidades con nombre de Poeta.



Pero eso en el fondo solo es un agradecimiento póstumo que reconoce el mérito del hombre o la mujer (no jodamos a las feministas) a otros los honran con el grado Doctor Honoris Causa. Pero a mi me gustan mas las las dedicatorias de avenidas de carreteras y hasta de penatanos. Todo en loa de, de un homenajeado que ya suele ser difunto.

Cuando un régimen se perpetúa en el tiempo, tienen calle dedicada hasta los sargentos. Los sargentos son los que ganan las batallas, pero las avenidas se les dedican a los generales, que cosas pasan.



Lo que a mi me conmueve, esta relacionado con el mecanismo mental de quien propone o ejecuta el bautismo de un espacio o edificio público en nombre de algo alguien o los que elevan morcueros votivos en desagravio a la divinidad. ¿Os habéis planteado qué razón movió a Gaudí y sus modernos coetáneos modernistas a elevar su morcuero como Templo Expiatorio de la Sagrada Familia ¡Qué tendrían que expiar? Además del mal gusto modernista.



Pero hay un ejemplo, que traído por los pelos explica la pasión en dedicar misachicos y trisagios a los chicos del clan. Porque a fin de cuentas son los clanes los que promueven los dedicatorios a los pavordes (etimológicamente del catalán pa_borde por lo que elijo la ortografía del valenciano)



Pues si decía... pero mejor un ejemplo el aeropuerto de Madrid Barajas se llama ahora Aeropuerto Adolfo Suárez; se comprende porque Suárez fue el piloto de la transición que nos aterrizó en la democracia. Muy bien puesto, y no como el de Venecia que lo llaman Marco Polo sin que el tal Polo tuviese nada que ver con los aviones, aunque si con los viajes.



¿Y nos quedan sitios públicos? ¿Para darles ese carácter festivo y votivo y dedicatorio?

¡Claro! Y la vida se nos adelanta, que es un contento, por ejemplo d. Francisco Granados inauguró el Centro Penitenciario Madrid VII “Cárcel de Estremera” donde ha terminado por ser residente. Allí veo yo la ocasión perdida, ¡a qué espera! Instituciones Penitenciarias para llamarlo Centro Púnica, Trullo de fe púnica, o simplemente centro de Cumplimiento Francisco Grandados.

¡Venga, venga! No me digan que no les está saltando en la meninges un: Centre Correccional Jordi Pujol, o Galera (divorcio en coloquial) El Caloret Rita Barberá.



Autovía de Artur Mas, Loquería Pedro Sánchez, o Patio de Mariano Rajoy...

martes, 20 de agosto de 2013

Los Muertos de 1714.



Los muertos de Septiembre de 1714.

Era ayer que hablaba del Fossar de Las Moreras y de el trato trivial que le otorga Víctor. Hace unos días penetraba yo al barrio de Gracia, por la calle Argüelles, personaje desaparecido  del callejero municipal.

Hoy me proponía visitar la calle Capmany. Concretamente la Calle de Antonio de Capmany y Montpalau. <Dice Víctor que antiguamente se llamaba Arné. Es la que cruza de los Encantes al Paseo de Isabel II por entre los grandes edificios de La Lonja y San Sebastián.>

Bueno tenemos un problema, La lonja si sabemos donde está.  Los Encantes ya es otro tema. Según parece, cuando aun no había muelle ni tampoco la muralla de mar. Era esta zona una playa abierta con una hilera de arcos o bóvedas llamados voltas del guayte. Es decir arcos del vigía o vigilante. En cuanto al nombre de Encantes se les atribuye a celebrarse en esa zona y en la Calle Consulado, detrás de La Lonja, subastas de muebles ropas algo que duró hasta bien mediado el siglo XIX. Porque en catalán vender en subasta es encantar. (Venda pública d’objectes a qui en dóna més.)  Por la ubicación y años queda claro que esta calle cruzaría los actuales arcos -donde se halla el Restaurante Siete Puertas-. Hoy Don Antonio Capmany tiene su calle lejos, se halla en Badal junto a la estación de Metro Mercado Nuevo.

¿Quién era Antonio de Capmany y Montpalau? Esto es más sencillo, sabemos que fue: Militar, filósofo, escritor, historiador, economista y político catalán en España. Fue diputado en las Cortes de Cádiz por su provincia Barcelona donde había nacido en 1742.

Propuso, que las cortes prohibieran a los diputados aceptar empleos y honores (es decir a labrarse la jubilación desde el cargo) Fue ponente de La Constitución y un ilustrado moderado.

Colaboró con Olavide, y propuso repoblar Sierra Morena con familias europeas y dicen que llevó u ofreció llevar payeses y menestrales de Cataluña a las nuevas poblaciones en esa serranía. Se entiende que porque eran un valor y por que el estatus de los nuevos colonos era bueno.

Perteneció a la comisión que puso en marcha el diario de sesiones. Perteneció al grupo de trabajo que diríamos hoy del la ley de libertad de imprenta. y un Amplísimo etc. Murió en Cádiz durante una epidemia  en 1813, sus restos volvieron a Barcelona en 1848, y vagaron y vagaron sin encontrar acomodo durante muchos años.

Hoy el ilustrísimo pediatra que tenemos como alcalde y que no le llega a la altura del zapato a ninguno de los padres de la patria catalana, (dicho sea de paso como cualquiera de sus compañeros de uno u otro partido) ha decidido acabar, se supone que por ignorancia, con el último recuerdo de Capmany, el cartel de Plaza de la Constitución que hay en la fachada del ayuntamiento.  

 ¿Qué relación tiene este cartel con nuestro prohombre? Muy simple fue Capmany, quien propuso una ley que obligara a todos los pueblos de España a tener en su plaza principal un cartel constitucionalista. Porque ilustrado, liberal moderado, gran conocedor de nuestra historia Capmany deseaba una constitución uniforme que sin olvidar particularidades nos empujase por un camino común de convivencia.

Entendéis ahora porque es más cómodo  homenajear a los muertos anónimos. Es sencillo los muertos anónimos no hablan. Se les puede usar como debe en una hipotética factura, se le puede pedir al pueblo en su nombre parecido sacrificio.
Otra cosa es enfrentarse con un Capmany Arguelles Olavide o un Jaime Creus Martí el mataronés que fue presidente de esas mismas cortes que aun siendo absolutista, obispo de Mallorca,  y arzobispo de Tarragona, haría palidecer en cultura y saber a cualquiera de los mindundis que hoy ocupan escaños.

Vivan los Muertos de 1714, vivan los muertos que no afean por comparación a nuestras actuales lumbreras. ¡Sus muertos! Nuestros prohombres y las actuales miserias!