jueves, 21 de julio de 2011

Una Pareja insólita 6º

Ana:. ¿Alguna pregunta mas?

Darío:. Si te decía si los Vegallana tienen algo que ver con Los Queipo de Llano. Ya sabes se dice que era enemigo político de Leopoldo incluso hay quien asegura que fue privado por el VIII Conde de Toreno de la Cátedra de Salamanca.

Ana:. No parce cierto, en aquellos tiempos caciquiles a La Universidad se llegaba mediante concurso oposición del cual salia una terna de candidatos y era el gobierno el que elegía. En el caso de Clarín, figuraba en la terna un tal Mantecón, al parecer hermano de leche del rey, lo que hubiese sido por si solo peso suficiente para ser elegido. Si a eso le añades que Clarín se había distinguido por su Krausismo y defender la libertad de cátedra. Es fácil entender que tenía todos los boletos para no llevarse el premio.

Darío:. Ya el poder siempre quiere colaboradores mansos, hoy aun es así.

Ana:. Mansos y serviles. Podría yo hablar de La Universidad en la democracia. La universidad bajo las autonomías porque.

 

Darío:. Calla calla que me precintan el Blog.

Ana:. Jajajaja. Mira yo misma no empecé a ser conocida por el gran público hasta los años finales del franquismo. Sobre 1970. Te lo diré en dos palabras; contra Franco los intelectuales vivían mejor.

Darío:. Esta Ana. Eres sorprendente. Pero creo que te entiendo, un intelectual puede tener ideología eso es necesario. Pero hay de aquel que quiere la praxis. Suele encontrarse con políticos de un nivel cultural bajo, y de una mezquindad grandiosa. Toma oxímoron.

Ana:. Veo que conoces el paño. Eso suelen encontrase con políticos como El Trabuco.

Darío:. Bueno yo creí que puesto que los Condes de Toreno, están vinculados a una población con iglesia de la vega el vega llana podía ser una alusión a los Queipo de Llano. Pero si es tal como cuentas no tiene nada que ver

Ana:. Clarín era un hombre al que se podía ver por El Casino De Oviedo. Usaba a Santa Teresa en sus lecciones de derecho. De filosofía del derecho. En la novela con la que comparto apodo, La Regenta no es la protagonista. La auténtica protagonista es Oviedo, Vetusta. Sus clases sociales, su usos y los cambios que el industrialismo esta imprimiendo.

Darío:. Entonces es por ese retrato de gentes y costumbres por lo que a mi me parece ver distinguir alguna cara conocida.

 

Ana:. Si, así debe ser.

 

Darío:. Vaya y yo que creí; que ese profesor de psicología, que se cita varias veces como tacaño. aunque se le vista de parsimonioso, era alguien del claustro, próximo a Clarín.

Ana:. No, nadie existe, somos personajes que estamos hechos sobre caracteres. Algo común a muchas novelas. Pero eres tu lector el que nos cree. Antes te hablé de Guimarán como lugar, el padre de Clarin tenía una casa allí junto a Candás. Pero Guimarán también es un personaje, recuerdas...

Darío:. Si el del entierro, ¿O debo decir de los entierros ? Pero entonces la mujer del ministro, la que tiene trato o bueno a que comete adulterio con Álvaro ¿Qué pinta?

Ana:. Jajajaja nada hombre nada aun hoy los españoles usáis con abundancia el término cabrón para hablar de los ministros.

Darío:. Pero pero si tenía un vagón de tren, sería como poco la mujer de un ministro de Fomento.

Ana:. Uría; si piensas en el, es el que promueve la linea férrea. Es liberal de la cuerda de Clarín, anterior y director de Obras Publicas. A ese lo puedes descartar.

Darío:. Bueno será eso que la ilusión creada en la novela te hace creer que son gente conocida.

Ana:. Vale ya lo vas entendiendo, nadie se puede identificar con un personaje concreto pero son como caricaturas.

Darío:. Vale lo acepto.

Ana:. Así vamos bien.

Darío:. Pero hace un rato cuando estabas en la cafetería con Allen Alan o como lo quieras llamar yo creía intuir que quien se ocultaba tras Woody Allen era Fermín el Magistral.

Ana:. Dios que dices...

Por un momento su cara se nubla, se deja caer sin fuerza en un banco yo me siento a su lado, mis palabras la han dejado en un ligero fuera de juego..

Darío:. ¿Estás bien?

Ana:. Si si, estoy bien ¿Pero eso que dices porqué? ¿Que razones tienes?

Darío:. ¿Me dejas que me tome unos segundos?


Ana:. Si pero dime dime... (con cara de ansiedad)


Continuará


Darío



martes, 19 de julio de 2011

Pareja Insólita 5º Descubriendo a Ana

Darío:. ¿Que has hecho durante estos mas de cien años desde que viste la luz?


Ana:. Leer, te parece poco. Has de saber que hay una especie de Edén de los personajes literarios. Allí nos encontramos todos los frutos de la creación humana. Nos contamos nuestras historias, lo que sabemos de nuestros autores. De la época que nos tocó vivir de nuestras vidas en la mente de quien nos lee.


Darío:. Me parece fascinante. ¿Estáis todos?


Ana:. No se, en ese algo mas de un siglo no he podido conocer a muchos, me muevo mejor con las mujeres de mi siglo y posteriores.


Darío:. Os imagino en una especie de party un sarao eterno


Ana:. No se bien que imaginas, pero no es un espectáculo de esos de la televisión. Por cierto aun no has hablado de mi, has dicho como me ves pero no como me sientes.


Darío:. Es muy pronto para decir como te siento, antes me gustaría saber si es posible, algo de tu entorno. Cosas que a mi me escapan por la diferencia de costumbres o por que sencillamente ignoro la referencia a personajes reales que pueda haber en “La Regenta”.


Ana:. En primer lugar creo que he de agradecerte que no hayas mostrado lástima ni indignación por mi persona o mi historia. Yo nací para ser eso Ana Ozores. Si, Clarín fue mi creador yo nací predeterminada. Escrita para un papel para un rol entre tres hombres para mi particular drama. Como criatura obediente no dije ni hice nada no escrito en mi guión. Luego he podido pensar que tengo en común con Doña Inés de Tenorio ( sonrisa malévola ) Con la Teresa de Cepeda que vivía en la cabeza de Clarín. Con Madame Bovary, Con Carmen de Mérimée. He tenido tiempo estos años de conocerlas, ver que tengo de común y en que me diferencio.


Darío:. Te escucharé encantado, pero antes me gustaría saber de donde salen todos los personajes que te acompañan. Por ejemplo Los Vegallana.


Ana:. Si amigos íntimos de mi familia y de mi marido, Quintanar.


Darío:. Pero no dejan de ser tratados con un cierto aire de decadencia moral.


Ana:. Conoces la vida de mi padre literario Clarín, y no puede ser de otra manera. Como astur era zumbón y socarrón. En mi novela prefiere ese tono, al didáctico que usaba en la cátedra o en sus escritos políticos. Dicen que los tipos que describe los sacaba de la observación en Guimarán Carreño donde su padre tenía una finca a la que iban de vaciones.


Darío:. Si recuerdo la cita repetida de Palomares (Candás) pueblo que merece una vista aun sin relacionarlo con Clarín y cuyo Cristo ejem bueno que es muy bonito.


Ana:. Ana sonríe con picardía a estas horas, ya no hay cristo que la impresione, ni canónigo que la embeleque. ¡Eh eh! mi padre podía ser ateo-krausista anticlerical siempre pero nunca lo leeras riéndose de la fe del pueblo. Fustiga al que vive a costa de esa fe, al obispo al magistral por ejemplo. Pero mi vida es en parte imagen de la de Fermín, El también tuvo ardores místicos cuando estudiaba en Los Jesuítas en San Marcos de León. El mismo colegio y la misma orden en que estudió Clarín. Y si ves la novela con detalle Quintanar ataca a la orden y no a la persona.


Darío:. Cuando dices el también tuvo supongo que el también te engloba a ti. Quieres decir en la novela el tuvo como tu.


Ana:. Si ese eso que otra cosa puede tener una mujer guapa casada con un marido “manso” en una sociedad como la de Vetusta.


Darío:. Lo comprendo que otra cosa podía tener el montañés Fermín ya señalado como hijo de cura cosa no cierta dicho sea de paso. Tan falsa como la madre bailarina que te inventan a ti.


Ana:. Cierto comprendes ahora que Fermín y yo somos almas gemelas, mas parecidas en su soledad y en sus limitaciones que lo que cabe pensar a primera vista.


Darío:. Lo comprendo, para mi tu historia, tiene algo fondo algo de drama humano pero al leerla no puedes menos que tomar partido por alguien y ese alguien eres tu Ana.


Ana:. No no exactamente, no soy yo, es la mujer española en el siglo XIX. Yo soy estereotipo, aunque muchos lectores me hacen arquetipo. Yo soy caricatura, pero hay lectores que me hacen deseo. Me confiesan un amor, vaya que se enamoran de Ana Ozores.


Darío:. Te confieso que cuesta muy poco enamorase de ti.


Ana:. Jajaja, no hombre no, tu no te enamoras de La Regenta, tu te enamorarías de Ana Ozores de hoy. La mujer que ya ha leído, lo que debió leer de la biblioteca de su padre. Como la Pardo Bazán. De la mujer con el arranque de Concepción Arenal. De esa monja que se hizo enfermera amante madre y hermana de los mineros revoltosos como cuentas en tu blog.


Darío:. ¡No me digas que lees mi blog!


Ana:. No leo tu mente cada vez que piensas en mi cada vez que me recreas... y aprovecho para leer por tus ojos. ¿Lo entiendes?


Darío:. Me harás sentir Vergüenza...


Ana:. Vergüenza tu vamos quien te creera.


Darío:. Jo que fama jajajajaja.


Es Agaradable esta Ana muy muy agradable. Mira que si me enamoro...


Continuaré.


Darío.

lunes, 18 de julio de 2011

Nuevo formato

Aunque he intentado limitar el número de CATEGORÍAS en que se agrupan los textos, en estos momentos ya son ocho. Por otra parte Una pareja insólita tiene cuatro aportaciones con una continuidad declarada. Por eso he decido mostrar ahora -a la izquierda abajo- un cuadro en el cual aparecen estas categorías. Así si estas interesado solo en una de ellas, solo tienes que hacer clic con el ratón sobre ella y el blog te mostrará todos los escritos agrupados bajo ese epígrafe o categoría. Espero solucionar con esto las quejas recibidas y solucionar el problema que estaba creando al lector.


Saludos.


Darío

domingo, 17 de julio de 2011

La Regenta pareja insólita 4º

No se puede estar “repicando y en la procesión” eso me lo hubiera explicado muy bien Don Fermín de Pas el canónigo. Mientras yo me perdía en la reflexión anterior algo ha sucedido entre nuestros “protas” Ana esta enfadada muy enfadada hace ademán de irse.


Ana.. No tengo toda la noche para perderla aquí contigo. ¡Hasta otra!


Uf, si está enfadada no se que ha podido ser pero se va... ¿Qué hago ahora? ¿La sigo? Y si tiene otra entrevista con alguno de los personajes (estatuas) que pueblan Oviedo... Decididamente la sigo. La veo cruzar la calle, pero esta vez,no parece regresar hacia La Catedral. Se interna con paso decidido en El Campo de San Francisco, ese gran parque urbano con que Oviedo se regala.


Vaya la he perdido la vi en el Paseo de Los Álamos y ahora... no esta.


Ana.: ¡Eh guaje! ¿Me estás siguiendo?


¡Glups, Ha sido una encerrona! Ana se había quedado junto a un castaño, y su figura casi diluida en las sombras me pasó desapercibida. ¿Y ahora que le digo? La verdad por supuesto.


Darío.: Señora, no puedo negar que no la esté siguiendo.


Ana.: Ya hace horas que lo noto, ¿Y se puede saber que quieres?


Darío. Sobre la media noche, vi una emanación luminosa salir de la estatua de La Regenta. Creo que... que se materializó en usted. A mi su imagen, me evoca la que tengo de Ana Ozores, La Regenta. Aunque usted vista como en este tiempo. Su edad sus rasgos me hacen pensar que usted es... Ana Ozores.


Ana.: Ja ja ja ja soltó una carcajada alegre, que hizo removerse a algún pájaro, que dormía en las ramas del árbol.


Ana.: Vaya un escritor o un poeta.


Darío.: ¿Por que dice usted eso?


Ana.: Solo a los escritores, les es dado ver y hablar con los personajes de novela. Si me ves me oyes y me hablas es porque tu lo eres.


Darío.: bueno algo cierto hay en eso.


Ana.: ¿Como me veo? Eso que ahora llamáis look.


Darío.: Sinceramente perfecta. Una mujer joven, con un cuerpo deseable y unos destellos de inteligencia capaces de subyugar.


Ana.: Favor que me haces, ¿Puedo tutearte verdad? A tu lado soy una anciana.


Darío.: Vale empleemos el tu.


Ana.: ¡Ah! Comprenderás que con casi ciento cincuenta años desde la aparición de la novela, he sido creada y recreada por muchas personas. Hombres mujeres, directores de cine actrices, lectores de distintas épocas y culturas. Para todos he sido la Regenta Ana Ozores. Pero no he sido la misma para todos. Para unos mártir, para otros adúltera. Para la mayoría un entretenimiento breve. Por no mentir también he sido fantasía sexual. Pero esto es así te toma un autor. Te construye con partes vivas de otros seres. Algo así como un nuevo Frankenstein. Te lanza al mundo a vivir emociones ajenas... Poco somos pero se nos da vivir en otros en la mente de otros, somos reconstruidas una y otra vez. Juzgadas sometidas odiadas adoradas. Solo unos pocos, los que escriben los que son capaces de recrear sus experiencias, se atreven a establecer un diálogo. A preguntar de que estamos hechas.


Darío.: Creo que ese es mi caso, intentar saber como estás hecha para producir esas emociones en Fermín o en Mesía. ¿Como te puedes sentir responsable de ellas?


Ana.: Solo me siento responsable en función de lo que yo vivo lo que yo experimento.


El magistral, Fermin De pas, es un hombre apuesto. Tiene el encanto de la dulzura del saber, sobre el cuerpo de un fornido montañés. Bajo esa sotana late un amor animal salvaje y primario que el cree que sublima con la piedad y los rezos.


Darío.: Si es cierto.


Ana.: ¿Acaso me imaginas? Siendo la hija espiritual de un viejo, como cualquiera de los otros colegas.


Darío.: No claro.


Ana.: Con Alvaro Mesía el -Don Juan- es otra cosa. Es el arquetipo del caballero, mi sueño, en el que no me quiero entretener por considerarlo pecado, es el contrario, ser yo la rendidora de sus hechizos. Saber que ese hombre codiciado por muchas, ante el que han caído enaguas y velos. Es mio, padece por mi, por hacerme suya, y yo se lo niego.


Es decirle con hechos: Soy Ana Ozores, mucho para ti pequeño, dedícate a las mujeres fáciles, a Obdulia a Visitación.


Y sin embargo, pienso en el y me obsesiono, no puedo olvidarlo y hasta miento.


Darío.: Creo que lo entiendo... Hace un rato cuando estabas con Woody Allen te oí decir.


Ana: Un momento, no es Wooy Allen es alguien que usa su estatua para hablarme. Aunque Woody Allen también es en parte una creación literaria de Allan Stewart Königsberg. Es un ser vivo, aun vivo. No puede aparecerse como un espíritu. El que se aparece bajo su forma, es alguien que me quiere, que necesita acercarse a mi, alguien de mi tiempo y seguramente de mi novela. Si hablo con el es porque quiero saber quien se esconde tras el.


Continuará


Darío







viernes, 15 de julio de 2011

La Regenta (Ana se suelta el moño) o una pareja insólita 3º



Ana. Bien te doy la razón, en que una conducta así, por parte de una mujer española y mas aún una vetustana como yo hubiera sido explosiva.


Tu no eres capaz de comprender por que en España no hubo una Mary Wollstonecraft Godwin. Mas conocida por Mary Shelley.


Te recuerdo que se unió sentimentalmente (como se dice ahora) a Percy Bysshe Shelley. Amigo y seguidor de su padre. El ya estaba casado; quedó embarazada y fueron sometidos a un ostracismo social. Solo se casaron después de el suicidio de Harriet primera esposa de Shelley.


Cuentan lenguas que George Gordon Byron -Lord Byron- los tenía entre sus amigos. Ese monstruo de excesos, solía compartir a sus parejas.


Pero debes desengañarte, un hombre así no podía nacer en España y menos una mujer. De Byron se dice que tuvo su primera experiencia sexual con su institutriz y devota calvinista Mary Gray. Por puro paralelismo cuando mi padre me puso en manos de doña Camila, otra protestante. La que me cuidó en los años infantiles en Loreto. Mi cosecha fue la calumnia, mi fuga nocturna con un amigo tan inocente como yo. La causa de murmuración. El ser señalada como hija de una “bailarina” cosa que mi madre nunca fue. Era modista.


Ah, veo que Ana está comparando el ambiente de su Loreto infantil con la infanacia y juventud de Byron. Hay cierto parecido, los dos son hijos de padres que dilapidan su fortuna. Pero mientras Byron tiene la experiencia real de sexo y religión. Ana solo le es concedida una experiencia vicaria. Mientras el lord a los 28 años recibe a los Shelley y en una velada nace el germen de lo que será Frankenstein o el moderno Prometeo. Probablemente el primer relato de ciencia ficción, y gran novela gótica. Con fondo filosófico incluido. Dios. Vida. Amor. A Clarín solo le cabe un personaje que se pierde en el laberinto de un catolicismo asfixiante. Entre concupiscencia y San Agustín entre Santa Teresa y la renuncia a la vida en sociedad. En una depresión, que parece mas propia de los ejercicios de San Ignacio, que de un crecimiento personal ordenado. Viva el dogma y el cristianismo español. Isabelino o Carlista que mas da, es el aherrojar la conciencia. Al individuo al criterio de la iglesia. Vemos en La Regenta que Don Juan Tenorio es doble o triplemente pecaminoso. Lo es por ser representado en fechas prohibidas, lo es por presentar un amor sacrílego, lo es por dudar del perdón del cielo. No le vale que el amor de Doña Inés salve al crápula en la vida eterna.


Dios es el mas terrible Yahvé hebreo. Dios es el Emperador Trento y la contrareforma. Pero sigamos escuchando.


Yo estaba llamada por los libros de mi padre a ser otra cosa, debiera haber sido ilustrada librepensadora feminista. Yo debiera haber sido paradigma de una mujer que ya había en España. Pero no, soy el juguete, el trofeo entre dos varones, el primero Fermín de Pas canónigo fruto de la ambición de su madre. Única salida para un inteligente pobre un cuasi hijo de cura. El otro extremo la otra opción es un Don Juan libearaloide (si hubiese sido liberal, yo hubiese sido compañera, no trofeo) felón falso egoísta y en el fondo adamado. Todo, menos lo que una mujer espera como hombre. Por eso no quiero psicoanalista versión moderna de mi padre espiritual Fermín el canónigo. Ni Seductores de película que me evoquen un Don Juan como Alvaro Mesía de eso ya he tenido.


Fuego, como se ha puesto Ana, su aura fluorescente pasa del rojo al morado con la misma vehemencia que sus palabras.


Y para cerrar el triángulo no necesito un marido de justicia jubilada; que incapaz de entenderme como esposa o amante, se dedica a mecerme entre la imagen honesta que da la Iglesia o la frivolidad de la sociedad liberalota de Alvarito Mesía dicho así alvarito con lo que de inmaduro tiene el diminutivo.


Fuego otra vez, pocas veces se ve a una mujer exponer con tanta claridad su drama y su desprecio a un mundo de hombres, en que no tiene otro sitio que ser el juguete el premio y el orgullo de un campeón, que nada hizo por hacerla y menos por merecerla.


Con profundo respeto a mis amigas mujeres.


Continuará


Darío.