miércoles, 16 de noviembre de 2011

El Pordiosero

 

Un día de otoño. El atardecer vestía de rojo. El crepúsculo teñía en rosas las piedras de la iglesia.


Junto a ella hierático y altivo, un indigente de hirsuta barba de color panocha. Ralo y escaso cabello. Ataviado con una prenda entre gabán y guardapolvo que recordaba el atavío de aquellos primeros conductores de automóvil de gorra de visera y anteojos.


La campana quejumbrosa, comenzó a desgranar el toque del rosario. Poco a poco, por las cuatro callejas que dan a la plaza, distintos grupos de beatas fueron haciendo su aparición y entrando en el templo.


Las que entraban por la derecha según se mira a la fachada, tenían que pasar por delante del menesteroso. Alguna aun joven, no pudo reprimir un movimiento entre extrañeza y asco.


María mayor algo sorda y despistada pasó sin inmutarse por delante del pobre casi expectro. Ya en el atrio Pascuala viuda como ella le pregunto:


¿Pa que pide?


María sin inmutarse dijo:


Pa melecinas lleva un cajeta de cartón que pone Cialis y pide pa un polvo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Copiado tal cual

Así me lo pasáron y asi lo cuento










 





 Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.










Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco






sorprendió a todos y dijo:











“La verdad es que en España hay siete clases de españoles... sí, como los siete pecados capitales. A saber:





1.   Los que no saben;





2.   Los que no quieren saber;





3.   Los que odian el saber;





4.   Los que sufren por no saber;





5.   Los que aparentan que saben;





6.   Los que triunfan sin saber, y





7.   Los que viven gracias a que los demás no saben.



Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Sobre política y otras alcantarillas

Políticos de escusas

manda carajo.

Si serán mierdas

que su prebenda tiene

el tufo inconfundible

del escusado.

Excusa de letrinas

tiene el estado.

Darío

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tuve

Dejaré aquí, un sonrisa, un beso y un pensamiento.

Si por azar tu lo encuentras, hazlos tuyos, peregrino, porque no tienen dueño.

Sonreír, hace tiempo que olvidé como se hace.

Besar, acaso hace algo más de tiempo, que no beso.

Pensar ¿En que? ¿En quién? En que puedo pensar si nada tengo.

Y sin embargo, recluso de este Erebo.

Me es dado saber que un día tuve a quien besar.

En quien pensar.

¿Y sonreír? Me queda la sonrisa en el recuerdo.

Puede haber un castigo mas perverso.

Saber que un día tuve.

 

¡Y hoy no tengo!

Darío

viernes, 4 de noviembre de 2011

Juguete a partir de...

Un verso genial de Nicasio Ávarez de Cienfuegos.

¿Que atiendes, di, que el respirar parando,

el alma toda en el oído clavas

ansiosa de escuchar? (Nicasio Álvarez)

¿Acaso esperas? De mi boca el verso,

que confirme cierto, mi amor y mi penar.

¿O tu atención se centra? En mi latir

congoja, que por tu amor acora.

Mi alma sin piedad.

Darío