miércoles, 6 de abril de 2011

Un País Imaginario

Era un país imaginario donde solo había dos clases sociales. Los dirigentes llamados mangamases y los pagafastos, que eran todos los demás. Una vez cada cuatro años los pagafastos elegían a los mangamases.


El voto libre secreto y voluntario se efectuaba sobre unas listas cerradas propuestas por las asociaciones de mangamases. La lista mas votada era la que proponía al Gran Mangamas, que era a su vez el responsable de hacer la vista gorda a los chnchullos y establecer los puntos donde los mangamases atracaban al los pagafastos, les ponían impuestos y sanciones.
Los pagafastos acudían contentos a las urnas unos decían: A mi me gusta Peres el prevaricador. Otros en cambio elegían a Rodriguez de Cohechos. Pues a mi me gusta José de los Polvos vaya cuadra de potrillas que tiene el tío... y todo con un salario de diputao.
Y así era por los siglos de los siglos. ¿Sabeís el secreto de esta conducta? Me la contó un sabio anciano. Es la teoría del mal menor explicó. Los pagafastos eran hombres ricos, cultos inteligentes y sabían que era la mejor forma de tener ocupada a la chusma de incompetentes. ¿Te imaginas? Me dijo; toda esa chusma ejerciendo de abogados médicos ingenieros arquitectos sería el fin del bienestar. Tu crees que somos tontos añadió; imagina por un momento a cualquier ministro poniendo inyecciones, diseñando puentes, o de simple tendero. ¡El caos sería el caos!
Pero bueno esto era un país imaginario porque la realidad es peor todavia.
Darío

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