lunes, 30 de diciembre de 2013

Hoy toca reflexión

[Resumen: Hemos perdido la esencia el sentido de las cosas, hoy más que nunca defendemos a las instituciones a los estados y a las empresas, en vez de defender al hombre, al individuo]


¿Alguno sabe cuando perdimos el norte?

Los síntomas son ya alarmantes, no solo hemos perdido la brújula, hemos perdido la orientación la perspectiva y hasta la ética.

Dicen que hay una tribu de iluminati, que pretende un orden nuevo. A mí esto me trae sueños de esvásticas y masas enardecidas aclamando a su líder. Y da igual que el líder levante la mano en su saludo fasci-romano, que sea el amenazador puño socialista.

Hay por parte de la humanidad, una fiebre, un deseo de fruir de disfrutar la entelequia; sin pensar ni las consecuencias ni el precio que se paga por ella.

Si habla usted con un catalán, verá con que ligereza contesta que la solución es ser nación.

Planteamiento infantil, inmaduro que será tan frustrante como peligroso. Crear una nación partiendo de poco más que unos conceptos históricos tan heterogéneos como falsos, es un salto mortal en el vacío.
Solo hay que mirar el coste que esas operaciones han tenido para países nuevos. Por ejemplo la unificación italiana, que por reciente está en todas las hemerotecas de Europa; que hoy son accesibles por internet.
Puestos a ello, mirar la historia reciente de todos los países que han accedido a ser nación durante el último siglo y medio. También nos sirve de ayuda.

Lo que sucede es que la mayoría de ciudadanos de este país, están confundiendo la salida con la meta.
Como si por el hecho de ser nación e independiente, se pagara nuestra deuda energética, la deuda financiera, (aquí estamos en quiebra) como si por ponerle una estrella a la senyera se fuese a pagar la deuda de las farmacias (en realidad el problema radica o arranca de una sobredosis de fármacos, probablemente contra-natura) y una pésima gestión de la salud.
¿De verdad cree usted que son necesarias tantas prótesis y tantos implantes como hoy se usan?

Y poco a poco hemos llegado a divisar un panorama más amplio; nacional español y probablemente mundial.
En el uso de la salud también tenemos primer y tercer mundo. Mientras en unas sociedades podemos hacernos implantes de silicona pura estética (los hay ya que imitan las "tabletas" abdominales de un campeón olímpico) tenemos países emergentes que el acceso a la medicina primaria aun es una sueño, un futurible.

Y haré un salto mental; que aunque esta algo alejado de razonamiento al uso, es veraz.

En lo que escribo, solo estoy eliminando, una parte del proceso que haría tedioso y largo este escrito nada más. 

Si se me explica porque un gay californiano, puede hacerse un implante de pectorales de silicona modelo Johnny Weissmüller, por no decir modelo "governeitor" y un habitante del tercer mundo no puede acceder a algo para nosotros tan simple como una operación de cataratas, estamos en el camino.

Simplificando mucho, podemos aducir que la medicina la cirugía se desarrollan en hospitales empresa y bajo parámetros de rentabilidad.
Por lo que es natural que estas ciencias se desarrollen en la sociedad que las puede pagar.

¡!¡! Vaya, así que si un tratamiento que no genera beneficio no se desarrolla.
Lo que quiere decir que tan importante o más que el tratamiento es la corporación que lo administra.

Bien, bien, ahora llegamos al meollo del cogollo o a la inversa al cogollo del meollo (nunca he sabido el orden correcto).
El problema es, que esos sinvergüenzas tontos, que tenemos por mangamases, han terminado confundiendo churras con merinas. Y continuando por intereses personales y espurios, identifican que lo correcto, es mantener la corporación por encima del individuo.
¿Qué, no lo entiendes!  Es muy sencillo mantenemos los bancos por encima de los clientes, salvamos sociedades bancos eléctricas empresa en general por encima del deudor del cliente o del trabajador.
Hemos hecho un mundo en que el individuo está al servicio, es esclavo, de las empresas de servicios. Justo al contrario de lo que debiera ser.

Si, creo que si necesitamos una nación nueva un país nuevo... un mundo nuevo.          
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