sábado, 28 de marzo de 2015

Cocotología


Hubo un tiempo en que la gente compraba microsurcos, e invitaba a los amigos a oír música en su casa.
Hubo otra edad, en la cual la gente tenía cámaras de super 8 mm y celebraba meriendas en su casa mientras pasaban el cine familiar. Hubo un tiempo aun más antiguo mucho mas antiguo en que la gente se prestaba libros.
Así la cultura y esencias de la raza...
Oh cierto interrumpió un espectador yo recuerdo haber visto en casa de mi tío unas películas artesanales del sitio de Barcelona en 11 de septiembre de 1714.
¡En 1714 no había cine!
Y que mas da, eso para hacer una ficción que guarde los valores de la raza.
Además tampoco había Esquerra y menos Republicana, aun faltaban 75 años para la revolución francesa, a pesar de ello Felipe V fue, a su manera, un rey ilustrado, y fue la ilustración la que hizo eclosionar la Revolución.
Estamos en el parking de la gran superficie, en un ángulo hay un lugar en que se almacenan cartones y envases, para su reciclado.
Allí en un rincón entre restos de retráctil y catones viejos hay dos indigentes llaman a su rincón El Ágora y su dedicación es la filosofía. Se dicen Platón y Sócrates.
Muchos días el que se hace llamar Sócrates, entra en el supermercado da una vuelta despacio, y cuando sale sin comprar nada, dice: cuantas cosas he visto, que no necesito.
Al club de los filósofos suele acudir un segurata llamado Sancho o llamado por ellos Sancho Panza.
Lo cierto es que las primeras visitas eran profesionales, su misión era evitar que los indigentes se levasen el cartón almacenado para reciclar.
Un día tuvo un breve enfrentamiento con ellos, se disponía el segurata a quitarle a un anciano unas cajas de cartón cuando Sócrates intervino.

Pero hombre de dios, porque no dejas que este hombre se lleve esas cajas, son su casa, su vivienda. Su techo y su alcoba, seguro que no las quiere para revenderlas...
Porque mi razón de estar aquí es esa, vigilar que ni un solo céntimo de la empresa se pierda.
¡Vaya un siervo del Tirano! Dijo el llamado Platón. Pero ya volveremos a eso.

Hablaba “Platón” de como se creaba la república catalana y lo contradecía Sancho con razones de Perogrullo.
Aquí la única revolución que hemos tenido fue la industrial. Una burguesía adinerada reconstruyó el barrio hoy llamado gótico a la misma velocidad con que pintaba y repintaba blasones.
¿Nunca hubo revolución dices? El que ahora preguntaba era Sócrates, nunca. ¡Pero nunca, nunca!
Jamás, y mira si la historia está falsificada que la Plaza de la Catedral no se terminó hasta que se demolieron unos edificios de la calle Corribia bombardeados durante la última guerra civil.
Nada en la historia barcelonesa está donde debe, ni siquiera la vergüenza.
Aquí la burguesía nació directamente del feudalismo y los mercaderes y empresarios del siglo XIX eran herederos directos del feudalismo.
¡A ver que va a enseñar esa oligarquía!
Silencio incómodo, Sócrates decidió meter baza a su manera. Comenzó diciendo.
¡Tu eres agente de seguridad y trabajaste antes en la banca!
Tu filosofía me lo dice.
¡Eres capaz de desahuciar a un pobre de su casa de cartón!
A lo que el llamado Sancho contestó:
¡Yo Soy yo y mi circunstancia! ¡Y si no defiendo mi circunstancia no defiendo mi yo!
Mi trabajo como vigilante de seguridad exige ya te lo he dicho que ni un céntimo de mi patrón se pierda. En cuanto a lo de filosofía has de saber que tengo el titulo de licenciado por la Universidad de Barcelona con media de sobresaliente. Además soy Doctor por La Sorbona con una tesis sobre la filosofía escolástica. Lamentablemente, eso solo me permite dos salidas:
A- ser enseñante de una filosofía en que no creo, dentro del marco de un sistema de enseñanza no ético no filosófico.
B- Hacerme cargo de las ediciones clásicas en una editorial de renombre (Las ediciones clásicas no pagan derechos de autor, por eso se antepone un estudio de cualquier prestigioso académico mal pagado y menos leído.
O lo que ves hacer de agente de seguridad durante ocho horas al día por bastante mas de lo que se paga por mi título y carrera.
No necesito decirle a usted más y ahora hagan el favor de abandonar su Ágora su Academo o cualquier forma de llamar a este espacio reservado para cartones y papeles viejos, trasladen o reciclen sus filosofías a un parque público de esos que mantiene la república o el ayuntamiento.
Y dejen de hacer cocotología con el pensamiento.
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