lunes, 30 de marzo de 2015

Como fruta de manzano




Ponte bajo de un manzano en la tardía primavera. No verás ninguna manzana.
No conseguirás ningún fruto, por más que trepes al árbol o lo sacudas.
Mas si te pones a su sombra en otoño. Las manzanas, maduras le caerán a las manos.
Nos esforzamos demasiado, o en el momento menos oportuno, para satisfacer los deseos del corazón.

Así decía el maestro Lao-Tse. Así os digo yo ahora. Todo fruto tiene su trabajo, todo fruto tiene su sazón. 
La vida es un gran ciclo, llena a su vez de otros mas cortos. Debes aprender a esperar, que la naturaleza llegue a darte su fruto en su momento.

El hombre hoy quiere melocotones en invierno, naranjas en verano y una huerta fecunda todo el año.

Lamentablemente, ha aprendido a forzar la naturaleza. Pero al forzar la vida, también ha roto su ritmo interno.
Por eso el hombre es hoy, insípido como el melón de invierno, como naranja de agosto, tenue como la sabiduría del niño. En pocas palabras inmaduro.
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