miércoles, 25 de marzo de 2015

Mi Sensei o maestro


Tengo un sesnsei, en realidad es un hombre con formación de monje shaolin. Él es mi maestro, y me lleva a sitios donde hace particulares proezas.
A continuación me invita a imitarle, a mi, que son bastante esnob aunque no lo parezca, y me encanta sentirme admirado y aplaudido, disfruto con solo pasear a su lado, hay que reconocer que con su túnica amarilla y escarlata llama la atención hasta en una convención nacionalista. Y eso que los que usan la estelada como capa son todo un número de feria ellos solos.
Hoy lo he encontrado en el metro venía con el un joven con “percings” en el cartílago de la nariz (Septum piercing) Labio (Labret piercing) y dilataciones en el lóbulo de las orejas. Alguno me dejaré seguro, se han despedido en el andén luego mi maestro me ha confesado que está entrenando al perforado, porque se le ha ocurrido, ponerse unas lamparillas LED en cada aplique y aspira a poderlas encender con la mente.
Ante mi cara de sorpresa, el maestro me ha dicho con toda seriedad que no hay nada imposible para un cerebro bien amaestrado (supongo que quería decir entrenado.

Hoy me tenía que dar una clase de sensibilidad táctil y habilidad motora. Me ha llevado directamente a IKEA, una vez en el centro se ha dirigido sin vacilar a los aseos W.C. de hombres.
Es curioso IKEA es un centro donde se encuentran sin problemas camas y colchones de 2,10 metros de largo, porque están pensados en función de la altura de un sueco. Pero las tazas de los inodoros son rematadamente pequeñas.
Mi maestro se sentado en una, haciendo valer su entrenamiento en yoga supongo; luego ha puesto su mirada en el dispensador de papel higiénico, que es una cosa del tamaño de una lata familiar de conserva y tiene la peculiaridad de tener en su centro una abertura circular no mas gruesa que una velica de cumpleaños, (ver imagen) por la que aparece un churrito de papel finamente retorcido.

Bien el sesnsei se ha concentrado y con solo dos dedos ha obtenido del dispensador una tira de papel de mas de dos metros.
Me ha invitado a probar y una vez retrepado en el asiento, no he conseguido obtener mas de un servicio (inservible por supuesto) de no mas allá de 18 centímetros. Luego el ha vuelto a repetir la proeza y debería haber extraído una tira de unos cinco metros cuando ha comenzado a llegar público. Ha aparecido hasta el jefe de los seguratas y creo que el jefe de planta. Han hecho fotos y mientras discutían si llamar al Libro Guiness o cobrarle al monje por el dispendio; hemos optado, en ejercicio de la humildad que predica, tomar las de Villadiego.
Y allí queda eso, mi sensei y yo os retamos a obtener del W.C, de IKEA un servicio de papel higiénico de proporciones utilizables

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