sábado, 31 de agosto de 2013

Cataluña y Barcelona la triste historia de una nación o de una forma de pensar



En el siglo XIX hay una nueva configuración de lo que hoy llamaríamos servicios sociales en Barcelona ya tenemos La Beneficencia, La Casa de Caridad La Casa de Misericordia La Casa Retiro.

El Hospital de la Santa Cruz, El de Convalecencia,  El de San Lázaro, San Severo Infantes Huérfanos, Santa Marta y el Hospital Militar. Algunos ya eran antiguos en el siglo XIX pero esta atención nueva viene a retirar de la mendicidad y de la pobreza una buena parte  de los menesterosos e indigentes.

Para los pillos bribones, buscones y "otros artistas" hay una justicia que se encarga de llevarlos a la cárcel. Los tres años 46 47 y 48 fueron encausados por conducta sospechosa  y vagancia 156 137 y 127 ciudadanos de los dos sexos.

Al mismo tiempo se consignan como filantropía la Taula de Comunes, El Montepío Barcelonés (casa de empeños) y El monte de piedad de Nuestra Señora de la Esperanza (1745 ergo borbónico)

Así mismo de inventiva barcelonesa,  existían unos 40 montepíos. Que en tiempos de la Regente (1835) se invitó a que fueran copiados por el resto de Gobernadores Civiles (Gefes Políticos según el cargo y forma de escribir de la época)

Este movimiento llegaría años después hasta las clases obreras en forma de cooperativas y ateneos. Lo cito como evidencia de que algo en lo social había cambiado y mucho.

Las hay que funcionan como seguros Mutuos de Incendios. El seguro marítimo aunque les pese a los ingleses es mediterráneo y medieval. Y si la LLoyds funciona como Banco desde 1765, no es menos cierto que en Barcelona los gremios cumplían en parte esa misión.

Si cito aquí estos datos, es porque la aparición del seguro abierto, no para una clase o grupo, implica también la desaparición del gremio. Otro ente arcaico que fue puesto en paulatina extinción. Y hay un dato curioso los directores facultativos de esta entidad son tres, uno por parte del municipio que es José Mas Y Vila, arquitecto autor de la entrada al cementerio de Poplenou y El Mercado de San Jose. Los otros dos también son dos arquitectos punteros Antonio Rovira y Trias y como sustituto José Fontseré. El primero es el diseñador del primer proyecto de ensanche de Barcelona y recordado por ser el padre, del cuerpo municipal de Bomberos y Fontseré diseñador del Parque de La Ciudadela donde se celebró la Exposición Universal de 1888... Luego la ampliación de Barcelona se hizo según el plan Cerdá pero eso es otra historia.

Decididamente la conclusión, vistas las estadísticas, es que Cataluña es un país pobre. No tiene minas ni metales ni carbón, solo una riqueza agrícola y su situación geográfica. Su tesoro es la laboriosidad y el trabajo de sus hombres. Un ejemplo, el textil de algodón, con materia prima importada, y telares que a falta de hierro se hacen de madera como La Bergadana consiguen poner a Barcelona en el Mundo como nunca lo había estado antes.

Su defecto es que sigue siendo clasista y cuando la organización medieval  la nobleza de sangre será sustituida por una nobleza empresarial, los habrá que obtendrán títulos del papado que más tarde Alfonso XII convalidará.

Esos nobles empresarios no tendrán empacho de ser negreros y de explotar a la clase obrera con casi la mismas exigencias.  Por otra parte parece existir un cierto retraso tecnológico. De las empresas que se anuncian en la guía no he sabido encontrar ninguna que diga que utiliza los inventos de Joseph Marie Jacquard o Basile Bouchon (1725), Jean Falcon (1728) es decir nuestra industria es artesanal.

No obstante, los pocos negociantes que comienzan a tener una idea vaga de hacer publicidad en La Guia de Saurí juran y perjuran que sus productos son de igual calidad que los europeos.

Triste sino, arruinados por guerras ajenas durante los últimos 250 años, enfrentados con crisis de identidad mal manipuladas. El nacimiento de la Cataluña industrial tropieza con pautas de mercado y consumo propias de los austrias. A la hora de crecer, se desarrolla bajo las mismas opciones que Castilla, el ser un imperio colonial.  Un imperio. Un imperio que se desmorona al paso del liberalismo. Solo Algunos Manuel Girona o el Marqués de Comillas entenderán que el nuevo amo es el capital y las nuevas fronteras son solo areas de influencia mercantil. El resto permanecen pegados al rico panal del mercado con que repetiré una vez mas sigue modelos medievales.

Bastante de la nueva organización social y política tiene su origen en el gobierno liberal pero hagamos un poco de historia, el principio de siglo con Fernando el 7, se divide generalmente en tres periodos. Terminada la guerra del Francés y promulgada la primera constitución hay un periodo con restauración del absolutismo. El Trienio Liberal entre 1820-1823 periodo revolucionario y nacionalista en la cuenca mediterránea. En el norte ya se había producido en el siglo anterior. Después los 100.000 hijos de y otra vez absolutismo. Se suele llamar  Década Ominosa y dura hasta la muerte del dictador, digo del rey.



Al otro lado del Atlántico la independencia americana de las colonias inglesas, preludio de lo que sería la quiebra total del imperio español y el ascenso de una burguesía ilustrada en nuestro caso fabril que llega a remplazar a la nobleza de sangre y ocupando su nicho social aun se impregnaba de reflejos totalitaristas. El empresario es imagen del señor de horca y cuchillo medieval. Algo que nos llevará a la aparición del comunismo y de la anarquía y durará hasta bien entrado el siglo XX. Nuestra guerra incivil.

La guías no hablan más que de pasada de la represión monárquica, de Fernando séptimo apodado el deseado y que sin embargo podíamos llamar "el gorrinillo"  que utiliza un cuerpo represor creado por su bisabuelo Felipe V para perseguir a los austracistas - Los Mozos de Escuadra- para perseguir a los liberales. Muerto el rey la regente y su gobierno adoptan poco apoco (aun con modificaciones) disposiciones, que en su día dieron los liberales.

Fernando VII aun tiene su calle en Barcelona la llamada calle Fernando o Ferran (divertido); que por esas ironías de la historia urbana, reflejadas en el callejero desemboca en la plaza de LA CONSTITUCIÓN.

Ironías aparte para encarar la Década Ominosa el Conde de España; que era Francés, y el mal recuerdo que nos en Barcelona con las ejecuciones de liberales en las proximidades de La Ciudadela. La bestia absolutista aunque herida se resistía a morir los Malcontents o Agraviats de Cataluña a los que la represión habida aun les parecía poco, querían mas inquisición mas clero y

[Siempre me ha sorprendido el hecho de que La nueva Generalitat tomase para su cuerpo de seguridad ese nombre. ¿Incultura? o tal vez no El Hecho de llamarse Generalitat ya no da idea de lo que su inconsciente tramaba, una forma de gobierno arcaica y caduca.]

Barcelona tiene (sic) un "Gefe político" Como lo tienen las otras provincias que es el germen del gobernador civil, este gefe controla de manera directa o indirecta todo el entramado político social.  Aunque nos pueda parecer absolutista no cabe duda que fue un avance ante las formas anteriores de representación central Gobernador Militar o Virrey. El gefe se apoya en distintos equipos ciudadanos que ya no son consellers de los del ciento con su filiación medieval. Son gentes practicas, profesionales es el alumbramiento de una cierta tecnocracia. ¡Qué duda cabe! El buen gobierno exige conocimientos de las distintas materias que no se improvisan.

Hasta aquí una densa visón de la Cataluña y Barcelona de la primera mitad del siglo XIX. Sus grandezas y sus miserias. La incomprensión de la realidad histórica nos llevó al día de hoy. Brillante o miserable según se mire. Eso somos aunque es cierto que pudimos ser más.

Cataluña lideró la Primera República el resultado fue magro grandes hombres brillando en un cielo plomizo del conservadurismo.  Hoy la amenaza de lo atávico, las grandezas pasadas, que solo son espejismos nos conducen de la mano de ineptos a otro sonoro y rotundo fracaso.

Triste sino de un país y de un espíritu que hubiera merecido mejor suerte.   
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