lunes, 10 de febrero de 2014

Gala Goya



Por fin se terminaron Los Goya. Me pregunto si no sería más justo hacer depender al cine del ministerio de industria. A fin de cuentas el cine es eso una industria que crea riqueza y puestos de trabajo. Nada más. Ayer aun oía a un peliculero lamentarse de la diferencia de trato entre la industria del automóvil y sus subvenciones y el cine. ¡Como se podrá ser tan carcamal? Tan chocho y senil o tan inculto. ¿Os imagináis? a la asociación de fabricantes de coches, montando una especie de auto premios Goya para elegir al mejor coche el mejor acelerador o el más bonito de los ruidos de motor.  Pues aun hay más pensar por un momento que ahora los premiados o por premiar se auto-consideran  una auto-ridad en la filosofía la sociología se uto-motivan con ello y aprovechan su fiesta para sentirse arbiter elegantiae y como aquel Petronio vivir en y con el régimen hasta que la defenestración les hace sacar a la luz su Satiricón. Noo diríamos, ¡Señores lo suyo es fabricar coches! Cubrir costos crear riqueza y servir de esa manera para paliar la necesidades sociales.
Pues en el cine pasa lo mismo, tenemos una industria del entretenimiento, que tomando prestado de la literatura de la música unos elementos los reescriben en otro medio.
Por eso los peliculeros, solo son, hábiles técnicos que ponen la obra de otros en un medio nuevo.
Probablemente es eso, el jugar a adaptadores durante mucho tiempo, les produce una distorsión de la personalidad. Terminan por creerse intelectuales, pensadores, filósofos...
Esa seguramente es la razón, el vacio mental que tiene interpretar es decir -ser fiel a las ideas de otro- lo que les produce la empanada mental. Así los vemos, cada año hacer campaña contra el gobierno a favor del aborto contra la guerra... Pero hombre si a ustedes se les da un premio por interpretar por traer a un medio las ideas de otros. Nada más. ¿A qué viene ese deseo? de parecer algo. Miren señores el cine o en el mundo del cine hay escritores intelectuales y filósofos. Pero no hay más, porcentualmente hablando, que en la sociedad de la que proceden. Es decir que con toda probabilidad no pasan del 10/00 de la población. Por eso no es de recibo que la concesión de un Goya sea el escaparate y momento para hablar del aborto la guerra o la economía.
El cine es como la máscara de teatro de la fábula, aquella a la que la zorra dijo eres hermosa pero sin seso. Será posible que alguna vez los premiados hablen de lo que se supone que saben. Interpretar dirigir producir y mantenerse como miembros de la academia no pretender ser el academio.  
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