martes, 25 de febrero de 2014

Dejo de ser novicio.



Aquel verano daba ya poco de sí, había trotado un poco tras el maestro, septiembre traía una vuelta a la rutina, los estudios, el mal tiempo alejaría a los turistas de la misma manera que aquellos hippies de temporada, volvían a los vaqueros y los Beatles.
Pero en mi, habían comenzado a surgir inquietudes que durarían siempre . El espíritu budista vestido por los grandes creadores de consumo invadió occidente, incienso, meditación, salmodias mandalas y mantras con Coca-Cola venían a llenar las creencias de una sociedad cansada de inventarse. Mas bajo ese folklore algo carnavalesco latían los intereses comerciales del dólar.
El maestro había avisado, alguna vez de ello, decía que era imprescindible ir a la fuente, ver la India profunda y entender.  Una vez asistí a un pequeño rifirrafe entre un budista moderno por llamarlo de alguna manera y el maestro. Él terminó la cuestión con una pregunta. Era más o menos esta ¿Tú crees que hay mucha diferencia? entre la religión que predicó Cristo y el rito y la prédica de los curas actuales. Y cuando su interlocutor se iba a lanzar a soltar una serie de improperios contra los curas y el catolicismo, puso el índice en su boca como pidiendo silencio y añadió: Pues vigila no haya el mismo abismo entre el budismo de consumo y el verdadero. En el Mahayana tiene su camino en la compasión. El ritual y la ofrenda la donaciones, toda una el acto del creyente que aspira al despertar, para ayudar a los demás y guiarlos a la liberación.
¿Crees acaso que el ungido el Cristo está reñido con ese sentido del budismo?
Allí quedó mi formación, yo no estaba interesado en filosofías y menos en teologías.
Alguna vez, durante el invierno me crucé con Paula, ella seguía manifestando en su forma de vestir la pertenencia a un movimiento de liberación, decían que era fácil para el sexo, reconozco que a mí eso me asustaba.  Esperaba tener una vida de pareja estable y larga y eso de la relación sin ataduras, me venía grande.
Hable una o dos veces con ella, la que mejor recuerdo versó sobre los dedos y las manos. Ella parecía conocer bien el tema según supe la mano derecha, simboliza la inteligencia y la concentración. la izquierda simboliza la sabiduría y la meditación. Cada dedo tenía su función así en la derecha El dedo pulgar es el del conocimiento. El índice, poder individual. El dedo medio o corazón representaba votos, promesa y determinación. El anular, los medios y el meñique, sabiduría.
En la mano izquierda pulgar, contemplación. El índice, energía individual. El medio paciencia. siendo la disciplina el anular y caridad el meñique. Las manos juntas yuxtaponían conocimiento y contemplación hasta caridad y sabiduría. Los dedos cerrados en círculo generalmente el pulgar alguna veces con el índice otras el círculo lo forman medio y corazón mientas el índice se introduce en el aro formado por estos. Lo que representa para la mano derecha conocimiento y determinación cubriendo el poder. En la izquierda el mismo gesto representa la contemplación y paciencia tutelando la energía personal. ¡Uf! que lio, seguro que era necesario un gurú para avanzar en todo ese marasmo.
Muchos años después comencé a meditar o mejor a ensoñar durante la relajación los simbolismos de los dedos.
Me pareció mucho más útil, el control o el entrenamiento autógeno que diría Schultz.
En una variante que no sé de donde saqué. Pero que responde a una especie de yoga urbano. Se trata de caminar por la calle llevando la respiración con el ritmo de los pasos, yo daba cuatro pasos inspirando y otros cuatro espirando. Poco a poco incrementaba en número de pasos hasta llegar a los doce y hasta los quince pasos. Llega un momento que es doloroso, cuesta meter un poco más de aire en los pulmones y duele también expulsar, vaciar los pulmones tanto tiempo seguido. No obstante son técnicas que se pueden dominar en cuestión de días. Fortalecen de tal manera el control somático que cuando recibimos una impresión un percepto que tiende a producir ansiedad, esta se reduce con solo dar unos pasos, si la idea nos produce respiración entrecortada e incluso taquicardia basta imponer nuestra voluntad en un ejercicio de respiración caminando para que esta desaparezca.
Supongo que se llega a eliminar la causa eliminado los síntomas las manifestaciones somáticas asociadas.
Para mi caminar respirando así era la clave, nunca supe por que cuando hago esto mis manos buscan formar el vitarka mudra; que como supongo intuiréis que es el circulo corazón pulgar con el índice en su interior. Sé, que los primeros tiempos, ese ejercicio reducía de forma notable el número de pulsaciones producidas por el estrés.
Pero lo realmente bueno era llegar a un estado de ensueño relajación profunda en el cual la conciencia muy despierta iniciaba un viaje hasta unos escenarios que yo mismo había diseñado.
Pero eso, ¡Eso es otra historia!                
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