miércoles, 23 de julio de 2014

Otro trotecillo con

He salido un a pasear con mi amiga la centaura. Hemos trotado un poco por el parque. Hacemos buena pareja, la gente nos mira pasar cuando vamos cogidos de la mano, nuestras grupas se mueven al compás y nuestras colas espantan las moscas en alegre alternancia.
Al final, entre las ramas caedizas de un sauce llorón ella ha reposado su cabeza sobre mi hombro. Teníamos el aspecto de una escultura de Miguel Ángel, que digo de un Cánova.
Nuestra piel adquiere los tonos blancos del mármol con un azulado en las sombras.

Como suponía, está separada, la dejó el marido que salió corriendo tras una yeguada de cimarrones. Como les gusta a los hispanos correr tras las corvas y corvetas de las yeguas del norte, yeguas rusas amigas de ir uncidas en troika. Yo no, a mi me gustan mas la parejas. Nunca me he sentido bien con una yegua a cada lado.

La dejó con una potrilla que aun no ha comprendido cual es su fin, en fin que es un poco caballuna como su padre.
En el jardín hemos visto topos, no es muy conocido, pero a los centauros nos encantan los topos. No he podido menos que cazarle un par. Ha dicho que los hará en adobo con una receta milenaria y que me invita a probarlos. A mi me parece pronto para establecer esa intimidad. No se a los dos días andar uno para la casa del otro y viceversa. Es como precipitarse.

Volviendo a los topos, los topos son el paradigma de la estupidez humana. Los hay en todo jardín y en todo berenjenal. Hay topos filósofos y topos músicos, los hay economistas y políticos y creo; aunque yo no conozco a ninguno, que hay topos poetas. O poetas topos que mas da. Los centauros los identificamos con facilidad, dicen que porque en nuestra anterior reencarnación fuimos topos. No se, yo no se recordar como otros, mis vidas anteriores. Debe ser deprimente saber que eres topo y que reencarnarás en tu peor enemigo. En centauro. Claro que a lo peor esto solo es una leyenda y los topos solo se reencarnan en topos o como mucho en un ave rapaz. Eso ya es otra cosa; que un topo, con lo topos que son, se reencarne en una lechuza o en un milano y venga a alimentarse de ex-compañeros ya tiene su cosa.
Sería igualar al topo con el sindicalista. Pero bueno también hay en otros campos, por ejemplo el poetastro hecho crítico literario. O el butifarrero comentarista de arte, es como el periodista de fútbol que lo ponen a transmitir conciertos.
Yo nunca había reflexionado sobre estas cosas, supongo, que si me fijo ahora es por ella. Es una centaura profunda e inteligente. Tendré que fijarme una meta cultural para no desmerecer. ¡Uf ya estamos! Preparando un paseo como si se tratase de la selectividad. No se, no se si me interesa esta relación, puede que me obligue a viajar a mayor velocidad de la que quiero. Por otra parte a mi me alegró mi metamorfosis, por la dicotomía del ser centauro. Ahora separo perfectamente mi parte animal de mi alma. Como os decía mi alma ya no es antropomórfica, ya no tengo ojos del alma ni ombligo del alma. Mi alma es el verbo. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Juan 1 1

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