sábado, 25 de junio de 2011

Los árboles de Silos


Secuoya


Sorprende al visitante que llega a Silos por la  carretera de Lerma.

Ver ante la puerta del convento, una enorme secuoya mas grande y frondosa que el ciprés que inspiró a los poetas.

Caminas unos metros y algo mas allá, junto a la iglesia, se ve la puerta que da acceso al claustro viejo. Aquel que comenzó a edificar Santo Domingo.

Un avez dentro se encuentra el viajero con el ciprés del que escribieron Perez de Urbel o Gerardo Diego. Sin olvidar que a el o al convento dejaron versos escritores poetas tan distintos como Manuel Machado, Alberti, Gomzalo de Berceo o Unamuno.

Y puestos  a escribir no evitarás lector mis versos:

Los árboles de Silos

Hay a la entrada de ese monasterio

plantada ostentosa una pariente

del famoso ciprés que penitente

      acompaña a los monjes en sus rezos

 El ciprés secuoya que en el pórtico

galas y atuendos mundanales luce

que humilde asceta sin dudar parece

el del claustro a su lado tan pequeño.

 Es en cambio a este ciprés anacoreta

magro pequeño enjuto y severo

el que inspiró siempre a los poetas

 de la fe benedictina eres semblanza

árbol que en el cielo buscas dueño

como ascetas que elevan su esperanza.

                                                                                                            Darío


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