viernes, 22 de julio de 2011

Una pareja insólita. Amar y querer. 7º

Darío:.


Como sabes yo estuve escuchando vuestra conversación en la calle Milicias. Me pareció, en algunos momentos impropia. Tanto que no la he reproducido toda en el Blog. Era un paralelo con el diálogo que mantiene en Annie Hall. Entre otras cosas dice: “Ibas abrazada con ese tío... Te encontrará maravillosa entonces te estará tocando el culo.”


Ana:. Si fue muy grosero y en fui.


Darío:. Es una conducta machista y de un macho celoso. Tu eres para el un bien mueble. Peor un semoviente, ganado para su placer y orgullo. Oído esto, no pude menos que decirme. Mira una conducta repetida en las novelas y en las películas.


Cuando hace un rato, me dijiste que no era Woody Allen sino alguien que se hacía pasar por el pensé: Los habitantes de las novelas, también tienen un infierno personal, que se prolonga en el tiempo. Pobre Ana todas las oportunidades de que disfruta son iguales. Machos que solo piensan en ella como trofeo. La quieren pero no la aman.


Solo ahora al recordar que tu amigo hizo un alegato contra el celibato religioso he caído que es Fermín el canónigo el que se oculta detrás de Woody.



Ana:. Si tienes razón debe ser así.


Darío:. Además usa el psicoanalista como confesor, el poder del conocer los sentimientos y las emociones que nos turban.



Ana:. ¡Ah no eso no! Ya has visto que por ahí no paso.


Darío:. Tengo que reconocer que tu defensa en contra de padecer el complejo de Edipo, o el de Electra como sería mas apropiado llamar; me ha parecido fascinante. Es un error de análisis, que cometemos muy a menudo los críticos. Vemos los personajes desde un punto de vista actual. La realidad en que el autor no pudo describir aquello que la ciencia de su tiempo no conocía, tu perfil, no es el de una patología médica descrita años después.



Ana:. Es lo primero que se aprende, cuando como en mi caso, te pasas mas de cien años en las bibliotecas de las universidades de los ateneos. Ves como tu personaje envejece, como la historia te hace arrugas en el estilo. Inclusive el léxico toma una coloración parduzca... Es duro te ves envejecer mientras sigues teniendo los veintisiete años cronológicos como en mi caso.



Darío:. Pero solo es apariencia, el sentimiento pervive, una situación descrita por un autor perspicaz. Se mantiene con el paso del tiempo. A ver imagina la escena de tu novela, aquella en que el magistral Fermín vuelve de El Vivero, después de la tormenta. Calado hasta los huesos, y ardiendo de celos, sintiéndose amante o marido burlado.


Ana:. Ah si pobre.


Darío:. Haz un ejercicio mental sustituye la imagen de montañés grandote y fuerte, por la de un actor como Woody Allen.


Ana:. Jajajajja si jajajja, es igual de cómica. [-Su risa como un campanilleo de plata- o como el cristalino arroyo-... ] vale lector por aquí la descripción apropiada a tu tiempo.



Darío:. A mi me parecen descripciones llenas de ironía. Divertidas y frescas aun después del tiempo transcurrido.



Ana:. Pero Darío, tu has dicho ahora o has empleado amar y querer como dos verbos diferentes ¿No son acaso lo mismo?



Darío:. No, tan distintos son que hasta el DRAE hace clara la diferencia. Si miras amar ves que en su segunda acepción dice desusado desear. Querer y desear y para este último: Aspirar con vehemencia al conocimiento, posesión o disfrute de algo.


No es lo mismo el amor sentimiento intenso sobre un objeto de cariño. En fin que creo que me lio. Amar es darse querer es pedir reciprocidad... Sexo complicidad.


El amor puro no pide nada a cambio. El querer exige uso sumisión...


Uf perdona creo que estoy en una de esas fronteras del lenguaje, donde las letras las palabras se quedan cortas como vehículos de expresión.


Ana:. Ponme un ejemplo ¿Quieres?


Darío:. A ver tu amas al Fermín el canónigo. Lo amas como hermano en la fe como hija espiritual. Pero tus quereres son para Don Álvaro. El magistral es tabú, don Álvaro es solo ilícito.


Ana:. Según eso, para con Fermín tengo una prohibición moral y trascendente, para Don Alvaro solo una meramente legal de derecho civil. Es mas fácil transgredir la segunda que la primera...


Darío:. Si, así te parece. Pero la realidad es; que la escala de valor, es puro convenio social. La jerarquía de valores es mas antigua o mas arraigada una que otra. Pero en el fondo, solo es un valor de clase de estatus social algo que se te ha dado en la educación.


Ana:. No hay cosas que siempre son como deben. Son verdades para todos.


Darío:. No es del todo cierto y no lo es para Clarín. Recuerda antes te evocaba la escena del regreso de El Vivero por el cura. Pero esa misma mañana Petra se insinúa al Magistral, La criada es una mujer del pueblo, guapa y ardorosa. En otro sitio la novela nos habla de una vista a su primo el molinero. Ahora en la cabaña del bosque a solas con el canónigo ella se insinúa se ofrece. Aunque el autor no nos da una descripción explicita.


La presencia y descubrimiento de una liga tuya, en ese escenario y en la misma tarde. Liga descubierta por tu marido, Quintanar, y que pone al confesor al borde del ataque. Un ataque de cuernos que diríamos hoy. Por que supone que las has perdido en una refriega amorosa con Don Álvaro.


Sin embargo, lo que el autor cuenta es un cierto entretenimiento de Petra con su señor o con el magistral. Para una mujer como Petra, sirvienta, del pueblo llano ser barragana del magistral o de Don Victor no le representa el menor problema. Cuando una es pobre y ha vivido a salto de mata el sexo, su sexo, solo es un capital a poner en renta. Para la Regenta en cambio mujer de la clase dominante es algo totalmente prohibido. So pena de terminar con la imagen de Visitación la del banco o la viudita.


¿Comprendes Ana donde está el problema?


Ana:. ¿En mi condición?


Darío:. Exacto en tu condición social en tu clase y su hipocresía.



Ana:. Oye Darío ¿Tu has amado a muchas mujeres?



Darío:. ¡Mmmm tiras con bala! y apuntas bien...



Continuará.


Darío

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