viernes, 5 de agosto de 2011

Con Lola Gracia en La Verdad

Artículo de Lola


Pues mire usted discrepo. El refrán me parece de un machismo feroz; mas que eso tonto. En primer lugar, puta es la mujer que comercia con su cuerpo, y en segunda se refiere a mujer pública, es decir que cualquiera puede usar una vez acordado el estipendio.


Mis amigas las putas, que las tuve, siempre me hacían ver la parte mercantil de su negocio. Como todo comercio hay demanda oferta y estacionalidad. Me decía “La Choni” -hay días y horas en que una ha de ser una destajista, una profesional que sabe despachar varios clientes “por hora” y que queden contentos. Según la propia Choni, esto se arregla con una mano de jabón. Vamos hacerle creer al tío, que es el mejor rabo de la comarca.


No creo que eso sea lo idóneo en una pareja estable, cualquiera que sea el tipo de vínculo que los una. Mas adelante cita usted a Badinter que es una profesora de filosofía que mezcla churras con merinas en un delirio psicológico sexual. Élisabeth Badinter; confunde instinto, que si existe (yo lo dudo), con construcción social. El constructivismo, es una invasión de la psicología por parte de la sociología, que pretende ignorar la base biológica del del fenómeno psicológico. La neurociencia, es decir la base hormonal y genética de nuestra conducta.


Venía por la facultad de psicología, una fanática del construccionísmo a la que hube de apear del burro con el siguiente comentario: Estoy muy contento de saber que todo es construcción social, ahora cuando llegue a casa podré decirle a mi vecina que tiene una hija con trisomía en el 21 (Síndrome de Down) que lo que tiene su hija solo es una construcción social.


En otro orden de cosas, los humanos somos muy aficionados a proyectar nuestras ideas como ley. Por ejemplo solemos establecer que entre los antropoides la conducta sexual es la de ligar machos dominantes con hembras -chachi- o hembras dominantes con machos metrosexuales. Pues bien la observación de la conducta sexual de determinadas monas ha descubierto que la mona copula sonoramente con el macho jefe, con ruido y publicidad, pero mantiene relaciones sexuales discretas con otros machos. El estudio de ADN demostró lo evidente, las generaciones hijas eran fruto tanto del macho dominante como del resto. Sabia forma en que la madre naturaleza evita una endogamia que llevaría la horda a su extinción.


Madam Badinter cae en una charca de contradicciones. Porque si algo hay hormonal y propio de la neurociencia es precisamente la reproducción, que debe comenzar en feromonas y terminar prolactina y alguna vez con depresión postparto. En definitiva que poco tiene que ver el sexo bien entendido y mejor hecho con los idearios escolásticos de las filósofas sociales.


Ante eso viva la mona promiscua maternal e inteligente. Viva la mujer libre y con cabeza.


Un abrazo.


Darío

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