miércoles, 23 de octubre de 2013

Me llaman del Banco



Me llaman del Banco, una voz muy amable me informa que mi saldo es muy bajo.

Me invitan amablemente a reponer fondos, me resisto un poco ahora no me viene bien.

La misma voz me dice que si no repongo fondos no podrán operar.  Sigo resistiéndome, pero la señorita sigue argumentando, que si esto que si lo otro... que mi aportación puede beneficiar a muchos... y que ese beneficio también recae sobre mí.

Mentalmente, evoco el día en que abrí mi cuenta, aquella señorita de voz sensual me vendía la obra social tan inmensa con la que me asociaba.

Luego las oficinas de la entidad, frías asépticas impersonales, me asignaron una asesora personal. Morena ojos rasgados y piel tersa con brillos de nácar un bomboón, recuerdo que el día aquel me estaba esperando sonriente, no dejo de dirigirme una mirada dulce durante toda la firma de documentos. Me aseguraban, el mejor secreto bancario, y un trato preferente.

En fin, que firmé, aun recuerdo el rumor de el roce de sus ropas, el olor del cabello. Todo evocador de...

En fin había aceptado, me acompañó a un despechito interior, había un sillón mullido, una pantalla de ordenador, y a mi derecha una especie de ventanilla. Encendió la pantalla ante mí una lista de canales porno. Abrió la ventanilla y sacó un pequeño recipiente, cuando termine usted me dijo; deje el recipiente aquí, al cerrar la ventana pasa automáticamente al laboratorio. Yo me quede solo con el recipiente y la jovencita de la pantalla usando un dildo... lentamente me desabroche el pantalón... en fin había que cumplir había firmado como donante de semen.

Pero ahora conociendo alguna hembra que dice haber usado semen de donante para su embarazo. Me da repelús. Como voy yo a dejar mi esperma para fecundar a una mujer que se dedica a la política... Creo que me daré de baja del banco de semen.  
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