jueves, 28 de agosto de 2014

Viaje al Infierno CentLaura I


Recibo un correo de CentLaura. Me dice que se está pensando hacer la peregrinación. El viaje.
El viaje centauro es un paseo introspectivo que nosotros hacemos. Yo lo he hecho muchas veces casi siempre solo.
Asocio, la intención del viaje, con la oferta del Colegio Centauro para hacerse cargo de la gestación de dos almas nuevas.
Entiendo -por comunicármelo por escrito- que ella está ya decidida ha efectuar el descenso a nuestro particular averno interior.
También se, que es una petición de apoyo. Laura necesita saber chasquear los dedos con rapidez, para evadirse de las situaciones comprometidas. Intuyo, por no decir que estoy seguro, que busca compañero de viaje.
Le contestaré con una oferta solida y desinteresada, no puede ser de otra manera.

He quedado con ella en un parque próximo a su casa. Mis razones son simples, el viaje interior sortea vivencias, escollos que se producen en el día a día. Por eso no hay mejor forma de iniciarlo que en las proximidades de su territorio. Como dicen en PLN no es lo mismo el mapa que el territorio. ¿Puedo hacer algo mejor? Que ver su territorio con mis ojos. Puede que eso me ayude a conocer su plano.

Ella llega unos minutos tarde, nunca he sabido si la demora en la mujer es coquetería o por el contrario es inconsciente. Aunque tengo que reconocer que no me molesta, es más me molesta lo contrario. Tuve una jefa que era un reloj. Creo que eso me disgustaba.

Llega arrastrando el carro de la compra. Después del saludo inicial yo abordo enseguida el tema.
-Seré tu compañero de viaje, pero sin contemplaciones. Lo que quieres hacer no es precisamente un viaje de placer. Te acompaño pero sin concesiones a los afectos. No sería la primera vez que un protector queda preso en las marañas del acompañado. Le digo.

Ella asiente, acepta que solo seré un decorador, le pintaré los grandes escenarios, pero la primera actriz es ella. Como mucho mi trabajo consiste en evocar decorados si acaso me reservo la posibilidad de hacerle cambiar la perspectiva.

Vuelve a aceptar. En fin yo asumo para mi fuero interno que también seré tramoyista y especialista en efectos. Pero bueno eso es una disposición mía, mejor dicho una predisposición.

De los escenarios posibles descarto de entrada Bastien and Bastienne sobre la obra juvenil de Mozart. Lo hago consciente de las implicaciones del libreto. Primero parece que es una modificación de una obra de J.J. Rousseau. Segundo es una obra que se supone encargada a Mozart por Franz Anton Mesmer el padre de el magnetismo animal (base de la hipnosis) y que además está relacionado con El Hospital de la Pitié-Salpêtrière allí donde el Doctor Charcot -Jean-Martin Charcot- dio sus clases e hizo sus experimentos. Y donde acudió Sigmund Freud antes de comenzar a desarrollar el psicoanálisis.

En realidad, dudo mucho que Laura, conociese estas relaciones. Pero a mi me gusta “curarme en salud” y no hay nada mejor que dejar claro que el viaje y mi compañía nada tienen que ver con el psicoanálisis ni con la hipnosis de Charcot y mucho menos con el mundo de J.J. Rousseau.
Hechas estas advertencias, que son válidas para los dos. Nos quedan dos escenarios que suelo usar. La Divina Comedia y El Regreso a Ítaca de Ulises.

Laura me pide que me olvide del los escenarios complejos y con aire clásico. Pregunta que si no es posible hacer una representación a lo comedia del arte. Es decir ese teatro con personaje fijos pero sin guión. Improvisando en un sobre la marcha con todas las referencias y guiños que haya que hacer a la historia al drama y a la comedia.

Le digo que si que me parece muy bien, y que si en definitiva su viaje, nuestro viaje, es una preparación para los que tendrá que hacer ella con futuros centauros con centauros en gestación lo correcto es que aprenda ella a escribir y reescribir sus guiones sobre la marcha.
Después cambia de idea. Laura dice que elige La Divina Comedia, recuerda de sus tiempos de estudiante de literatura. Al original toscano opondremos una versión clásica en castellano.
El acuerdo es mutuo, y usaremos solo el viaje a los infiernos, aquel en que Dante visita...

Pero bueno ya conocéis el texto y lo que significa. Aunque para un centauro tiene otro sentido el infierno, como el cielo, es un estado y no un lugar.

Es por decirlo en lenguaje actual el mapa de un territorio mental. Como escribía Jean-Paul Sartre «L'enfer, c'est l´Autre» (El infierno es el Otro) y ese otro es una alteridad total. Podemos decir el infierno son los otros... no en vano Sartre es existencialista y usuario (o tal vez no) de un marxismo humanista o un humanismo marxista vaya usted a saber.

Pero es eso el humanismo que rezuma de los versos de Dante, el infierno poblado de los otros. ¿De qué otros? Lo ignoro, es Laura quien debe preguntase que hacen esos otros en su infierno, que significan y porque están allí.

¿Cuales son su torturas? ¿Que castigo traen a su mente? ¿Qué teme y qué odia?
Yo me preparo para seguirla mitad escudero mitad cicerone. Invoco el verso de Dante que el segundo canto del Infierno (90) dice:

Solo aquellas cosas se han de temer
que detentan poder de daño a otro;
de las otras no, que no son temibles.
Estoy hecho así por Dios, por su merced,
que vuestra miseria no me alcanza,
ni la llama de este incendio no me asalta.


Mis demonios y mis miedos no son ellos y en no siendo. En siendo solo de Laura aunque fuesen parejos y hermanos de los míos tengo yo creado mi anticuerpo.


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