sábado, 30 de agosto de 2014

Centlaura Última entrega por ahora.


Terminamos la jornada juntos, ante el hogar que hemos rescatado de una casa en ruinas. Humea la madera de haya y sarmientos. Esparcen su aroma que trae los recuerdos de una vieja cocina rural.

Laura pregunta:
  • ¿Como sabías qué el lobo se desinflaría al tocarlo tu?
  • Es fácil los hombres, siempre tenemos soluciones para los problemas de los demás. Pero yo estaba mas seguro de que crecería cada vez que tu lo tocases. Mucho más seguro de ello, que con mi contacto iba a desaparecer.
  • ¿Entonces ya no volveré a tener ese miedo?
  • No, no te equivoques, te he demostrado porque los problemas personales crecen. Haciendo una remedo, una simplificación del funcionamiento del cerebro, podemos describir algunas conductas.
    Las fobias y los miedos podríamos representarlos como un circuito neuronal que encuentra un equilibrio sobre un círculo vicioso. Una situación te lleva a otra y esa otra te revierte a la primera.
    Lo que he querido descubrir a tu reflexión, es que la conducta reiterativa y circular, se forma con tu propia energía. Solo el pensar en ella la dispara. Por eso la obsesión, la manía tienen difícil solución en soledad. Tu -enemigo interno lobo- crece y se multiplica solo con que pienses en él.
  • ¿Entonces?
  • No puedes decir -No fumes no temas no...- Porque aun negando lo invocas. Debes buscar un origen, romper el círculo de alguna manera. Eso se alcanza con meditación; los psicólogos se refieren a ellos como decondicionamiento. Suponen que en algún momento se produjo una respuesta asociada a un estímulo que en esencia era neutro y se vinculó con esa otra conducta.
  • ¿Eso es conductismo, verdad?
  • Si una serie de doctrinas psicológicas que consideran la mente humana como una caja cerrada de la que se obtienen respuestas a determinados estímulos. Y que se puede cambiar la respuesta con determinado entrenamiento.
  • Así, que si yo no miro al lobo, este terminará por desaparecer.
  • Eso parece que pretenden pero no es mi teoría. Yo pienso que es mucho mas efectivo enfrentarse al lobo. Preguntarle que es y que quiere. Porque se desarrolla y se comporta así.
  • ¿Y el Lobo escucha?
  • Claro el lobo, es una figura que uso para sustituir una “química interna y compleja. Supongamos que el lobo es una ansiedad bulímica. Te invita a comer. Pero podría invitarte a fumar beber no se cualquier cosa. Y de nuevo a la ansiedad. Tu objetivo es preguntarle ¿Lobo porque fumas?
    En algún momento te dirá estoy ansioso. ¿Porqué? Lo mas normal es que no haya respuesta. Es una ansiedad en apariencia gratuita.
    Háblale de tu a tu y en ese estado de especial relajación. Si no es bastante, genera un ensueño en el cual tu “lobo” es un amigo.
  • ¡Uf! No se si sabré.
  • La escuela centaura tiene herramientas suficientes para intentarlo. Pruébalas.
  • ¿Tu lo has hecho?
  • Yo estoy en paz con mis lobos.
  • No se, hay veces que te veo o te intuyo lejano, con una lejanía que no es física. Pero me distancia tu capacidad para unir detalles. Para enunciar principios de manera original. ¿Donde has aprendido a pensar así?
  • ¿A pensar cómo?
  • Ya sabes, hay veces que sorprendes con abstracciones y formas de enunciar las cosas.
  • Bueno también es algo centauro. Ante un problema tu puedes pedir al cerebro que saque conclusiones. Lo habitual es que tu cerebro comience a descomponer y validar es decir analizar, pero en nuestra escuela también se aprende a buscar ese estado de relajación que invita a la calma. Una vez en el, plantea a tu cerebro el problema y sugiere, insinúale solo, que busque parecidos. Es el uso del cerebro no lineal. El pensamiento lateral que llamaría E. de Bono. La solución en la síntesis.
  • ¿Usas la creatividad de manera automática?
    Su gesto es entre el desconcierto y burlón como si hubiera vislumbrado una faceta mía que le había permanecido oculta.
  • Si, contesto un poco compungido ¿No lo habías notado?
  • No pedazo de C (me ahorro terminar el palabro) nunca antes me habías hablado de ello.
  • ¡Nunca anteees? Dices ¡pero si te estoy dando ejemplos a diario! No creerás que mi cerebro estaba dotado de funciones vetadas a otro humano.
  • Eres un tramposo, el desarrollo de la habilidad para hacer eso se dice desde el primer día.
  • Oye oye primero no me llames tramposo en las puertas de infierno. Me da mal fario. Segundo ¿a ti te molesta? que yo hombre-centauro use algún tipo de colonia.
  • No, me dice riendo, ya se que los hombres también pecáis de coquetos.
  • Pues mira de verlo así. El uso de un aroma de cerebro es mi pequeña concesión a la coquetería masculina.

Con esta entrega os dejo por unos días, tampoco puedo hablar mucho más de Laura. Tendría que hace públicas cosas que pertenecen a su intimidad. Los centauros también tenemos un código deontológico.
Abrazos.
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