jueves, 2 de mayo de 2013

El Pete II



Escribía ayer del petenera. Alberto decía que lo quería conocer, por eso voy a intentar recopilar recuerdos.
El pete murió como y donde vivió, en la calle. Cruzaba la Calle Reina Amalia en la proximidad de San Pau cuando una apoplejía, lo dejo en el sitio. Fue fulminante, según me contaron días después. Cuando los del 061 llegaron era prácticamente un cadáver.  No se sabe bien cuanto tiempo pasó desde el accidente, algunos sospechaban que dado lo habitual de sus borracheras algunos peatones pensaron que era un traspiés fruto de la cogorza.

Por lo que se, Fernando que ese era el autentico nombre del pete, había nacido en Cádiz hacia el final de la guerra civil o recién terminada esta. Parece que su padre había muerto en el penal del puerto. Según su madre su madre, La Angustias, el padre terminó en la cárcel sin delito alguno. Solo por la denuncia de unos señoritos, a los el Julito que así se llamaba el padre, tenía la mala costumbre de levantarles las hembras.

 Julito, pisha le decían, que no piensas en otra que levantale los ligues al señorito y te la va a busca.  Julito contestaba riendo que el señorito lo sería en su casa que pa camelar las jembras no había nasio en toda Andalusia chavó con tal galanura con finesa y con modales como Julito Vargas González. 

Julito terminó tuberculoso y en la cárcel. La viuda y fernandillo aparecieron por Barcelona por la década de los cuarenta. Ella venía buscando a la familia, que había emigrado algunos años antes. Traía una carta de recomendación para las monjas del Raval, por medio de ellas La Angustias  entró de muchacha en la casa de unos fabricantes de Vich, poco después le ofrecieron llevar una casa de huéspedes, La Pensión Angustias desde entonces y allí en ese ambiente creció y se educo el Pete.

Sus primeras pesetas las ganaba, acompañando a los clientes de casa "al trabajo", era la pensión centro de parada de algunos boxeadores y fernandillo con siete u ocho años de edad era el encargado de acompañar a los púgiles hasta  El Teatro Circo Olympia, en la calle de Juan de Aldana y el cruce con la Ronda de San Pablo.

De eso a las noches, de amor de los campeones, le roce con mujeres, algunas artistas de El Paralelo, todos ellos pertenecientes a ese lumpen. Fueron la universidad donde se formó el "fernan"  nombre con que se le empezaba a conocer.

Así pasaron varios años, Angustias se volvió a casar con un maño que trabajaba en la Maquinista. El hombre, llano y comprometido con la izquierda, quería para su hijastro el mejor de los futuros. Se desesperaba con las pocas ganas de estudiar del chaval.

Un día que Adolfo (que así se llamaba el padrastro) se había quedado en casa, convaleciendo de algún palo recibido en una manifestación, quiso tener un cara a cara con fernan. Le preguntó si pensaba estudiar o visto que tenía ya catorce años le buscaba un enchufe de aprendiz en su empresa. El fernan muy serio contestó. Que no que él sería representante de artistas, boxeadores o cosas así. Adolfo le interrogo con la mirada y después preguntó y eso como se come. A lo que el Fernan contestó muy serio:

Mira es como el sindicato clandestino ese al que perteneces. Un representante de boxeadores, es el que cobra pasta, por las hostias que le dan a otro.

Creo que aquel día Adolfo tiró la toalla, hizo lo que buenamente pudo por buscarle donde ganarse el pan. Pero la leyenda del Pete, el peteneras, ya había comenzado.
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