miércoles, 22 de mayo de 2013

La experiencia de Manuel


Manuel no se lo podía creer. Nunca pensó en el resultado, tampoco que las insinuaciones de Clara fuesen el detonante. Pensaba con frialdad que todo había sido algo profesional sin otro interés que proteger su negocio.

Luis era ya un peso claro en la cocina, se hacía respetar y en alguna forma lideraba al personal. Creía que cuando la pasada huelga había sido él, Luis, el que había convencido a muchos  de los trabajadores para no hacerla. Al final solo habían faltado dos friegaplatos y un ayudante de camarero. Además era un día clave, ese día tenían una boda por la tarde, y dos comidas con reserva y menú fijado. Menuda faena si el personal le hace huelga.

Pensó en ofrecerle un puesto fijo a Luis, o tal vez montar en sociedad un restaurante en a costa. Podían asociarse. Por eso se decidió a pedir un informe a un agencia de detectives.

Solo se trataba de saber que era limpio, que no pedía a los proveedores un tanto bajo mano por comprar. O cualquiera de las artimañas propias en un negocio como el suyo.

Recordaba que una vez puso un compras para llevar todo lo concerniente a los suministros, y que un día al repasar las cifras que le parecían abultadas encontró un pedido duplicado, lo guardó y el día que tuvo libre se fue a hablar con el proveedor. Este muy serio le confirmó que el pedido era exacto y que había sido entregado en su almacén.

-¿Qué almacén?

Allí fue el drama, resulta que el "compras" se había inventado un almacén donde hacía entregar algunos pedidos, también solían llegar allí los descuentos por cantidad, rápel.

Desde aquel día Manuel comprendió que defender su negocio no era solo mantener la clientela. No le pareció mal pedir un informe de movimientos de Luis, por si acaso.

Cuando lo recibió se quedó de piedra Luis era una excelente persona todos los que lo conocían lo consideraban trabajador sin doblez, no se le conocía amistad o relación con nadie que pudiera ser una amenaza para los intereses de la firma.

Ahora bien se le había visto un par de veces en compañía de Paqui, y se sabía que esta lo visitaba en su apartamento.

El detective con elegancia sugirió investigar esta línea, por si de ello se pudiera deducir alguna conducta dañina para los intereses de Manuel.

Manuel con mucho aplomo dijo que no que ya estaba al corriente de esos contactos y que no tenían importancia alguna.

Pero sentía que en su interior se fraguaba una tormenta de proporciones tremendas.

La Paqui, su mujer tenía una aventura ¡le ponía cuernos!

Dios que espanto, eso requería una respuesta apropiada y la daría vaya si la daría.


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